RUTA SENDERISTA CIRCULAR DESDE MATUTE DE LA SIERRA

 

SABADO 3 DE OCTUBRE DEL 2020.

 

En nuestro paseo de hoy vamos a conocer varios pueblos Sorianos.

Partimos de buena mañana hacia Matute de la Sierra que es nuestro lugar de referencia hoy y al que volveremos unos 13 ó 14 km después.  Llegamos a Matute por la carretera que pasa por el conjunto denominado” Casa Fuerte de S. Gregorio” y aparcamos junto a otro singular y llamativo edifico rústico, se trata del “Hotel Rural Casona de Santa Coloma “en la que destacan sus dos torres en los flancos de una muralla de piedra a la que se añade la gran casa y jardines interiores. Estamos a los pies del Cerro de San Juan al que nos encantaría subir, pero por ahora seguimos llaneando y comenzamos caminando hacia el noroeste por un extenso valle lindando con la zona de Almarza, la brisa tempranera nos envuelve por estas planicies, pero se tolera bien, nuestras ganas de caminar y de conocer estas tierras son suficientes para seguir caminando cara al viento. Poco tardamos en llegar a Cubo de la Sierra donde vemos conservadas edificaciones, casas habitadas y vidilla a esta temprana hora porque los cazadores se están preparando y reuniendo para disfrutar de su montería. Les damos los buenos días y se les pregunta por el camino que van a tomar con sus escopetas ya que no queremos coincidir con ellos; por fortuna llevamos rutas diferentes por lo que abandonamos el pueblo por la carretera SP 1142, dejando atrás a la Iglesia Parroquial de Santo Tomás Apóstol.

A mediados del S. XIX, las localidades de Segoviela, Sepúlveda, Matute y Portelárbol  estaban incorporadas a Cubo de la Sierra pero en el S. XX pasaron todos a pertenecer a Almarza.

La mañana es clara y el horizonte es ilimitado, el vientecillo sigue con nosotros, pero rápidamente nos resguardamos al entrar en Segoviela donde nos encanta  la Iglesia de la Santa Cruz con su torre con campanas y un ábside románico pegado a un edificio del S.XVIII; pero lo que hace diferente a este templo de Segoviela es su atrio, adornado y alegrado por macetas con flores  de diferentes especies y colores .Recorremos las calles estrechas y muy limpias, vemos rincones de pueblo 100%, una fuente y bicicletas de colores aparcadas por cualquier esquina o pared. Segoviela ha despertado porque sus chimeneas echan humo, pero los Segovielanos no han salido de sus casas todavía, no podemos charlar con ninguno para decirles lo bonito y coqueto que tienen su pueblo.

Al salir a campo a través pasamos por un pequeño lavadero, hoy sin agua. Saltamos a un camino de gravilla entre campos y aunque el paisaje es algo monótono el horizonte sigue siendo todo para nosotros y allá a lo lejos descubrimos a una pareja de grandes corzos corriendo como alma que lleva el diablo, al poco escuchamos los tiros de los cazadores. Otra versión de quad nos encontramos esta mañana, éste tirado por perros, asombro general en el grupo.

La conversación es la sal de nuestras rutas y esta mañana uno de nuestros invitados nos cuenta que el nombre de estos pueblos Segoviela y Sepúlveda, por ejemplo, proviene de la denominación de los lugares de origen de los primeros pobladores, allá por el 1124, una vez que Soria fue territorio cristiano, recién arrebatado a los moros. Por aquella época se pobló Soria y la cuenca sur del Duero, recibiendo oleadas de pobladores de diferentes lugares de España. Segovia fue una de nuestras fuentes demográficas, si atendemos al nombre de los pueblos.

Entre los campos encontramos unas parcelas ganaderas, dos preciosos caballos se asoman por una de ellas para vernos, están acompañados por vacas de gran cornamenta y más adelante encontramos un gran rebaño de ovejas.

Fuentelfresno es nuestra siguiente parada, éste pueblo pertenece a Ausejo de la Sierra, lo cruzamos para llegar junto a su río a una pradera verde con arbolado de rivera de considerable tamaño y fresnos. Junto a lo que parece una pequeña escuela pegada a un campo de futbol de hierba se decide parar a descansar y a reponer las fuerzas. Buscamos sol y refugio porque el aire se empieza a intensificar bastante, nos comemos el bocadillo más rápido que otros días porque queremos resguardar las manos rápidamente. Nos espaciamos por el campo mientras almorzamos y frente a nosotros,  la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán situada en mitad de la campiña.

Gorros hasta las orejas y cuellos arriba para reanudar la caminata, este trayecto lo prevemos más ventoso pero no nos vamos de Fuentelfresno sin antes dar una vuelta por sus calles que también están con coloridas flores  en sus  puertas, algún huertecillo aledaño a la vivienda con todo tipo de hortalizas y lugares que almacenan aperos de labranza. Sus gentes ya están en plena actividad y el tractor sale a cumplir su faena.

Subimos una cuesta y nos plantamos de nuevo en una pista de cantos y como preveíamos, el aire nos agita de cara con gran fuerza. Esto no nos amilana, seguimos nuestro sendero porque aún nos queda otro pueblo por descubrir. Para descansar del aire en la cara nos damos la vuelta y admiramos el horizonte: Desde la sierra de Urbión en occidente, pasando por Cebollera, Piqueras y Oncala hasta las cimas del Moncayo al Oriente, dan ganas de caminar de espaldas.

Ahora sí que estamos en la base del Cerro de San Juan que es una elevación pequeña de 1359 m., vemos su ladera norte poblada de encinas y varios aerogeneradores en su cima. Nos vuelven las ganas de lanzarnos ladera arriba y coronarlo, pero con esta ventolera no es muy recomendable, mejor vamos a conocer Portelárbol.

Dos desvencijados cipreses dentro del cementerio pegado a la Iglesia Románica de San Andrés Apóstol es lo primero que salta a nuestra  vista cuando entramos en el pueblo. Cerca de la parroquia se encuentra el consultorio médico subidos ambos edificios en un terraplén en cuya base hay una fuente. Unas peligrosas escaleras dan acceso al montículo en el que ambos edificios se encuentran, los Portelarbeños no tienen nada fácil el acceso a su médico.

Nos perdemos por este pueblo, las casas están menos reformadas que en las anteriores poblaciones, pero si nos parecen más autóctonas y en buen uso todavía, por ejemplo, cuadras de animales con corrales. Saludamos a una vecina que se asoma por la ventana para vernos y nuestra reportera aprovecha la ocasión y la interroga: De Barcelona y probablemente no se vuelven a la Ciudad Condal, por ahora.

 

De Portelárbol a Matute de nuevo es un corto recorrido y al llegar a nuestro origen de ruta, entramos en el pueblo por la parte de atrás, descubriendo caserones de piedra con esculturas incluidas en sus  aledaños, puertas abiertas a jardines  empedrados, frescos portales  y un pequeño parque con columpios con múltiples detalles escultóricos en diferentes sitios Charlamos con gente mayor y de mediana edad y da alegría saber que Matute llegó a estar deshabitado y hoy tiene unos pocos vecinos y negocios turísticos y aunque la  despoblación ha arruinado estos pueblos, esperamos y deseamos que vuelva la repoblación como pasó antaño. Descansamos en un banco de su parque, estiramos nuestros músculos en su frontón y aquí inmortalizamos el momento pasopasero con nuestra fotaco de grupo.

 

Emi

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Posted by: soriapasoapaso on