Cueva Covernantes

Cueva Covernantes.23/5/2026
La cueva de Covernantes es un gran roquedo muy atractivo desde el que podremos
contemplar tanto el valle de Urbión como el del Arlanza ya que se encuentra ubicada en la
confluencia entre Soria y Burgos —entre Duruelo y Regumiel de la Sierra—. También resulta
muy apetecible pasear entre pinos, ahora que las temperaturas empiezan a subir. A estas
circunstancias tan favorecedoras, además, añadimos que contaremos con la compañía de
Alberto, gran amante de los pinares, que compartirá con nosotros datos y curiosidades muy
interesantes.

Partimos caminando desde Duruelo de la Sierra hacia su ermita de Santa Marina a la que solo

vemos de lejos porque cogemos pista hacia la derecha rodeándonos de pinos. Ya huele a
madera desde el principio del pueblo donde se encuentra un antiguo molino de madera
puesto en marcha de nu

evo desde hace poco tiempo, con sus almacenes llenos de troncos y

astillas o montones de producto para la biomasa y tableros.
Al abandonar la pista y adentrarnos en el bosque, entre los pinos comienzan a alzarse de
forma desperdigada grandes rocas, también nos encontramos con el arroyo Triguera, primer
afluente del alto Duero, al que se une en Duruelo. Nos acercamos después a un pequeño
puente de madera, un rincón ideal para detenerse y disfrutar tanto del sonido del agua como
de la belleza de su curso.
Desde aquí comienza una ascensión pronunciada por un camino estrecho que es transitado

también por los participantes del ” Muñalba Trail ” y por donde vamos a ir observando y
escuchando a la naturaleza junto a Alberto: La lección de hoy versa sobre las raíces de los
árboles que actúan como una red natural en el suelo sujetándolo y evitando la erosión, aunque
a nosotros nos parecen estupendos escalones que nos facilitan el ascenso, pisarlas perjudica al
árbol a largo plazo.
Vemos in situ y aprendemos sobre los” escolítidos “que son escarabajos diminutos que viven
dentro de la corteza de los árboles y pueden dañarlos seriamente, hasta llegar a matarlos en
algunos casos. Estos bichillos se desarrollan y proliferan mucho cuando hay maderas viejas
tiradas y abandonadas por el monte. En lo alto del sendero vemos pinos negrales que
acompañan a los pinaster y como no, el roble que es otro de los arboles emblemáticos que
acompañan al pino. El brezo que flanquea los caminos y las veredas tanto blanco como
morado está en floración y nos llama la atención.
Saltamos a pista de nuevo, pero ahora a la que viene de Regumiel, para enseguida llegar al
paraje de Covernantes o Covarnantes (aparece con los dos nombres): un extenso conjunto de
peñas con frescos abrigos naturales, cascadillas y riachuelos junto a una zona recreativa con
mesas y por donde es muy chulo subir con crampones en invierno.

Si seguimos el curso del agua, llegamos a un gran agujero en la roca que da acceso a un amplio
refugio, hoy utilizado para el ganado. Al atravesarlo, encontramos unas escalerillas que,
aunque parecen algo endebles, decidimos subir con prudencia, de dos en dos, para no
sobrecargarlas.

La escalera nos lleva hasta lo alto de la gran roca, convertida en una amplísima terraza natural

desde la que se disfrutan unas vistas impresionantes sobre los pinares.
Ricardo nos cuenta que este lugar fue uno de los refugios del Cura Merino, aunque su cuartel
general lo tenía en Neila, este era un punto estratégico ya que tenía buena protección y un
lugar suficientemente elevado para vigilar al ejército Napoleónico. Asique cual vigías del S XIX
pasamos un buen rato recorriendo los bordes de la gran terraza, asomándonos al precipicio y
emocionándonos con lo que vemos. También plantamos el campamento para almorzar, el sol
calienta ya, pero en nuestra terraza de Covernantes corre un airecito fino y fresco muy
agradable.
Atravesamos de nuevo el portalón de la cueva para volver a la senda Burgalesa y seguir por
ella un ratito a buen ritmo pistero que nos hace pasarnos del punto por donde debemos coger
el sendero entre el bosque de nuevo, para volver a Duruelo. Bajamos rodeados de mucho
roble en forma de soto bosque y de pinos por lo que el calor que parece ser que está haciendo
no nos afecta.

Durante el descenso, unos van pendientes del móvil, mirando a derecha e izquierda, mientras
Wikiloc nos avisa de los cruces en los que conviene estar atentos. Otros continúan
conversando, pero todos disfrutamos de un sendero de vuelta al pueblo estupendo y relajante.
Al llegar a Santa Marina, nos reciben las ovejas y cabras encargadas de mantener la pradera
bien segada para la romería de la Virgen que se celebra en julio. A nosotros solo nos falta hoy
llegar a Duruelo y asaltar la panadería antes de tomarnos una cervecita en la Sociedad.
En el pueblo pinariego hay un gran ambiente: suena una charanga futbolera y se ve a mucha
gente joven celebrando. A este bullicio contribuye también la VII marcha senderista solidaria
con ASPACE, celebrada en Covaleda, que hace que muchas personas se repartan después a
comer entre Covaleda y Duruelo.
Ha sido un día inmejorable para caminar por la tierra pinariega, que ya empieza a oler a verano.

 

Emi

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Posted by: soriapasoapaso on