Elisabel explorando la Cueva de los Pilares. (11 de abril de 2026)

El título de la narración de hoy lo encabeza Elisabel. Con ello, quiero dedicar un merecido reconocimiento a esta compañera pasopasera. A lo largo de cada ruta, ella demuestra una valentía y un tesón que inspira a todos los que compartimos camino con ella. Su capacidad para afrontar retos y exigencias, como ha sido la ruta de hoy, revela su fortaleza y constancia que le llevan a su recuperación.

Este relato va especialmente dedicado a ella, como muestra de admiración por todo lo que nos aporta al grupo con su ejemplo.
Para visitar la Cueva de los Pilares nos dirigimos hacia la Sierra del Moncayo. En esta ocasión encontramos a la gran cumbre velada por neblina y coronada por nieve todavía, cuando nos dirigimos hacia Cueva de Agreda, tras dejar la carretera nacional. Desde el cementerio de Beratón cogemos una pista por la que tenemos que abrir una valla ganadera y tras atasco de algún coche en un tramo complicado del camino, aparcamos en el cómodo y amplio aparcamiento de El Rebollar.


Mientras nos preparamos para iniciar la ruta ya podemos observar el encrestado paisaje de la zona de Beratón, último pueblo Soriano al que se le considera un balcón hacia Aragón, porque desde aquí el paisaje se embarranca hacia las tierras ribereñas del Ebro. El entorno sigue envuelto en una neblina extraña, la temperatura es agradable y el cielo está completamente encapotado cuando comenzamos a patear el camino que parte desde el parquin, junto a Gema, que nos va a dirigir la ruta de hoy y los alumnos, que ponemos nuestros dispositivos a trabajar desde la primera ruta que marca el ejercicio.

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El sendero es cómodo y agradable y a través de él pasamos a Aragón. Nuestro camino poco a poco se va colgando en la montaña de forma que empezamos a disfrutar de un amplio valle que ya verdea y en cuyo fondo, si agudizamos la vista, podemos distinguir una fuente y una persona caminando. En nuestro horizonte neblinoso aparecen las figuras inconfundibles de las muelas con sus amplias cumbres planas y sus laderas totalmente verticales y escarpadas:

La muela de Beratón que la llevamos a la derecha y la del Morrón que nos aparece de frente y es hacia la que nos dirigimos porque en esta gran formación pétrea se encuentra la cueva que queremos visitar. Al llegar a la base de la muela del Morrón el paisaje cambia a un bosque de pino laricio con sus acículas largas y fuertes en el que según avanzamos en ascenso suave nos empezamos a topar con el gran paredón agujereado de la muela a nuestra izquierda.

Al poco la ladera se despeja de pinos y comenzamos un fuerte e incómodo ascenso por haber mucha piedra pequeña suelta, para alcanzar las grandes bocas de la cueva.

La cueva de los Pilares es la formación Kárstica principal de la muela del Morrón.

La erosión del agua sobre la caliza durante siglos ha creado un recinto impresionante con un desarrollo de unos 95m con tres grandes pilares que suportan una bóveda pétrea.

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Asombrados, empleamos un buen rato dentro de esta catedral natural y admiramos tanto su interior como el paisaje que se distingue mirando a través de sus grandes ventanales:

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La muela de Baratón entre el verde de los pinares.
Abandonamos la maravillosa arquitectura geológica por el portalón de la derecha

y aunque la ruta de wickilock que debemos seguir ahora, nos dice que tenemos que subir hacia la derecha en busca de un collado de paso hasta la cumbre de la muela, una avanzadilla liderada por Ricardo advierte de que es mejor buscar otra alternativa ya que la subida es muy complicada.


Dejamos una ruta y cogemos otra para bajar de la cueva por una pedrera en la que hay marcado un camino por el que damos varios resbalones y hay un par de culetadas. Hecho el descenso, hay que hacer el ascenso nuevamente porque queremos alcanzar el alto de la muela, pero ha llegado la hora de almorzar.

Hay diferencias de opinión entre los que quieren reponer fuerzas ya y los que prefieren acabar el ascenso antes de llenar el estómago. Nuestra sherpa toma la decisión de hacerlo en la mitad del ascenso de tal manera que tomamos el bocata sentados sobre otro balcón natural (de los que hay muchos por aquí según vamos observando) frente a otro valle rodeado de montañas bajas donde ya se empieza a distinguir el puzle de color primaveral con varios tonos de verde suave y el rosado del brezo que empieza a florecer.

Una vez hecho el descanso seguimos subiendo por este escarpado territorio hasta llegar a un terreno puramente calizo que se llama” lapiaz o lenar” formado por el desgaste que las escorrentías provocan en la caliza, de forma que caminamos por un pavimento calcáreo saltando grietas y agujeros. La naturaleza se adapta a este terreno predominando plantas duras y con potentes raíces como la sabina y el enebro rastrero(jabino) que forman grandes tapices de vez en cuando. También aparecen los cojines de monja o de suegra que aún no han florecido, pero entre los que se cuelan florecillas blancas.

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Las grietas y surcos entre las calizas son pequeños jardines llenos de diminutas flores como violetas y mininarcisos que crecen al resguardo de la intemperie.


Nuestro top llega a los 1739 m en “el Cerro Morrón”. Desde aquí disfrutamos de la cima Moncaína de La Lobera con manchas de nieve, de grandes valles

y de las Peñas de Herrera como telón de fondo hacia Aragón, todo el paisaje sigue neblinoso y difuminado.


Aún nos atravesamos por el mismo territorio calizo y agrietado al balcón del otro lado de la muela desde el que tras deleitarnos de nuevo con vistas geniales esta vez hacia nuestra tierra,

cogemos el cordel de la montaña para ir bajando mientras disfrutamos de impresionantes cortados a nuestra izquierda,

en esta ocasión pasando de wickilock para innovar en nuestro recorrido.


El tramo final de la ruta lo hacemos por un camino bien definido al que nos incorporamos nada más bajar al valle por el que tenemos que subir de nuevo y que se nos hace” muy cuesta arriba” a todos, porque la ruta ha sido potente con un IBP de 72 y eso lo notan nuestras piernas y nuestra bomba cardiaca.
Los coches superan con éxito el IBP de la pista, que también es alto, para incorporarnos de nuevo a la carretera, camino Soria.
Emi

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Posted by: soriapasoapaso on