Descubriendo las merindades en Ojo Guareña (21 marzo de 2026)
Este sábado nos vamos a un territorio austero, típico castellano que es la comarca de las Merindades, situada al norte de Burgos y limitando con Cantabria y el País Vasco. Su geografía destaca por la combinación de grandes mesetas y profundas gargantas y en su superficie se pueden encontrar cuevas, simas, cañones, diaclasas (grietas en las rocas), cascadas, desfiladeros, ríos y bosques, conformando un paisaje diverso y espectacular del que vamos a disfrutar tanto en la superficie como en los subterráneos. En esta zona se encuentra el complejo kárstico de Ojo Guareña y visitar este Monumento Natural, que lo es desde 1996 y que es también Bien de interés cultural desde 1970 va a ser el premio final de ruta.

Por primera vez tras varios meses lluviosos, el sol nos acompaña en la ruta y su presencia transforma el ambiente: el ánimo del grupo se eleva y muchos de nosotros sacamos la crema de protección solar de las mochilas. El cambio de estación se aprecia no solo en el clima, sino también en el paisaje que nos rodea porque ya podemos capturar con nuestros móviles la floración que empieza a cubrir el campo; aparecen las primeras margaritas, violetas y narcisos silvestres.
La encina, árbol resistente y agradecido, prefiere los suelos pedregosos y calizos que son los que vamos pisando de forma que aparecen considerables agujeros que son simas como la de “Esqueta” y la de” las Pilas” cuyas bocas están protegidas por empalizadas para evitar accidentes, aunque siempre hay quien siente la tentación de inspeccionarlas en su interior.

Desde lo alto del sendero, volvemos la vista atrás para contemplar la particular geomorfología de este “relieve en cuesta” observando tres plataformas seguidas con una cara escarpada y afilada y un descenso suave y próxima a ellas una muela solitaria “la mesa” en un gran paramo.

A través del Ventanón se puede contemplar el Valle de Valdeporres y la localidad de San Martín de Valdeporres, creando una vista panorámica que deja sin palabras.

Seguimos camino hacia Villamartín por el gran páramo por el que seguimos disfrutando del calor de la mañana y nada más entrar al pueblo nos topamos con la iglesia de San Esteban con un patio bordeado por un muro donde todos tenemos un espacio seguro para sentarnos al sol o la sombra, según preferencias, por lo que parece el “restoran “perfecto para comer.

Un vecino sale curioso a ver quiénes somos, por lo que tenemos la oportunidad de charlar con él sobre nuestro origen y el camino que llevamos y sobre su precioso jardín a la entrada de su finca con jacintos, caléndulas y narcisos.
Curioseamos un poco por el pueblo, vemos su lavadero y su fuente donde reponemos agua; nos fijamos en sus caserones de piedra, en reforma algunos de ellos y en una zona recreativa peculiar con futbolines y barbacoas. Salimos del pueblo por su parte alta donde encontramos una fuente natural o un manantial protegido por piedras. Entre encinas nuevamente alcanzamos el camino por el que habíamos pasado al principio del recorrido acabando el circulo de la ruta. Pero a 250m se nos señala que se encuentra el Mirador del alto del Cuerno por lo que nos dirigimos allí.


El Mirador del alto del Cuerno se sitúa sobre un imponente risco de caída vertical y en su cima se encuentra un repetidor equipado con antenas de comunicaciones. Además, este mirador funciona como un auténtico balcón natural, ofreciendo unas vistas espectaculares sobre el circo del gran complejo kárstico de Ojo Guareña. Desde este enclave privilegiado se puede contemplar el valle de Sotoscueva y el pequeño pueblo de Cueva.
Mientras el grupo disfruta del paisaje, Jose Antonio comparte la historia del túnel de la Engaña, que se encuentra muy cerca de donde estamos, uno de los mayores proyectos ferroviarios que se ha emprendido en España, (antes de que llegaran las faraónicas obras para instaurar el AVE), de 6.976 metros, que une las provincias de Cantabria y Burgos jamás se puso en marcha.
“Es parte del incomprensiblemente defenestrado proyecto ferroviario Santander-Mediterráneo, que pretendía unir Valencia con el puerto cántabro, para hacer de este la salida natural de exportación a los productos de la huerta levantina. Las obras comenzaron en 1941 y se prolongaron durante 18 años. 15 personas perdieron la vida durante su construcción siendo los primeros obreros, prisioneros republicanos de la guerra civil.”
Consulta en línea https://cantabriainusual.com/tunel-la-engana/ 31/03/2026
Destacar el articulo publicado en el diario.es en el siguiente enlace: El Santander-Mediterráneo y el túnel de La Engaña: antecedentes del despilfarro y la corrupción en la obra pública consultado en línea el 31/03/2026
donde se analiza en profundidad este tema y como apunta a que a pesar de la masiva manifestación en Santander en 1933 reclamando esta infraestructura la misma nunca vio la luz.
Textualmente en un párrafo del citado artículo se dice:
“ En la actualidad buena parte de los cántabros mantienen que la responsabilidad fundamental de la no finalización y puesta en explotación de la línea se debe al papel jugado por las instituciones vascas en representación de sus intereses comerciales y financieros. Sin duda estas tuvieron una visión estratégica mayor, herramientas y mejor desempeño que sus homólogas de las provincias de Santander, Burgos, Soria, Zaragoza, Teruel y Valencia, pero esto no puede opacar otros factores que tuvieron una incidencia determinante en el resultado final.”
Aquí, en la Merindad de Valdeporres se localiza su boca sur, sin embargo, el proyecto fue abandonado en 1959, lo que supuso una importante pérdida para Soria, ya que el tren dejó de pasar por nuestra provincia en favor de recorridos alternativos, ahondando más el aislamiento de nuestra zona.

En el descenso del mirador localizamos visualmente la famosa fotografía de la portada del roquedo del Monumento Natural de Ojo Guareña.

Este curioso nombre se refiere a un espectáculo que ofrece la orografía Kárstica: un sumidero por donde el agua del Río Guareña se recoge en las profundidades pétreas calizas y va realizando su labor de erosión y desgaste, poco a poco, año tras año y milenio tras milenio con el resultado de más de 100km de galerías y simas que es lo que se ha descubierto por ahora. Este vierteaguas se encuentra justo debajo de la ermita de San Tirso y San Bernabé construida aprovechando las oquedades de la montaña.

La visita comienza con el reparto de cascos protectores y nuestro guía nos introduce en el mundo subterráneo con un video en el que se explica que hay varias especies de invertebrados acuáticos muy especiales y raras que han sido descubiertas en estas aguas profundas y obscuras, siendo un paraíso también para varias especies de murciélagos como el llamado de herradura. Es importante no molestarlos durante las visitas, asique la luz de la cueva se va encendiendo a nuestro paso para mostrarnos únicamente aquello que es necesario. Empezamos con la formación de las estalactitas y estalagmitas que se forman por el calcio que se va depositando al disolverse la roca al entrar el agua por una gran grieta de la bóveda. En este caso la estalagmita no se forma porque una pila recoge el agua que cae y antiguamente se le atribuían propiedades curativas para la vista. Las zonas superiores ya están secas, pero hay 6 pisos de galerías, de forma que la mayor actividad acuática está siempre en la más profunda. No solo es el Guareña el que recorre estas galerías son también el Trema y el arroyo Villamartín.

Los 400m de cueva se recorren por una cómoda pasarela hasta llegar a una zona que fue habitada y donde se han encontrado restos humanos desde la prehistoria hasta nuestros días ya que la estancia está llena de nombres y fechas de visitantes relativamente recientes.
Se han desenterrado y puesto en relevancia silos medievales donde se conservaban alimentos, excavando el orificio en el suelo, haciendo fuego dentro con la finalidad de endurecer y aislar las paredes y finalmente con un buen cierre superior hermético. Los hallazgos arqueológicos demuestran que estos sistemas de cuevas fueron utilizados por el ser humano desde el Paleolítico a la Edad Media, en ellas se pueden encontrar desde pinturas rupestres hasta una sala llamada” de las huellas “que tiene pisadas descalzas impresas en el suelo arcilloso de seres humanos prehistóricos que han sido datadas exactamente en el paleolítico superior.

Dese aquí nos dirigimos al rústico templo cuyo origen es muy antiguo ya que algunos expertos sitúan su inicio sobre los siglos VIII y IX como eremitorio. Sus pinturas están bien datadas y documentadas siendo todas de autor desconocido. Unas tienen fecha de 1705 y otras de 1877. Su temática es el martirio de los santos o los milagros de estos, que salvaron a muchas personas de la comarca cuando se encomendaban a ellos bien porque se encontraban enfermos o bien cuando caían por los barrancos.
Hay que destacar también sus altares con sus esculturas y retablos y uno de ellos con exvotos. En el altar mayor se encuentra la talla de San Tirso del S.XIII que fue el único santo de la ermita hasta el S. XVIII cuando se cambió la advocación del lugar añadiendo a S. Bernabé que representa la protección de la comunidad y del ayuntamiento y su fiesta se celebra en junio.
Una curiosidad es que dentro de la ermita se encontraba la mesa de sesiones del ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva y aquí los regidores de los pueblos se sentaban a debatir bajo las miradas de los santos. Hasta 1924 los plenos se celebraban aquí y guardaban la documentación relevante en un armario. Un curioso osario donde se han acumulado restos hallados allí también nos indica la puerta de salida de la ermita.

Así termina nuestra jornada de senderismo por las Merindades y emprendemos el viaje de vuelta en autobús, recorriendo de nuevo las carreteras sinuosas de montaña y en el aparcamiento nuestro conductor comenta el susto que hemos tenido en el viaje por la mañana porque un camión cisterna, confiado quizá por el poco tránsito, adelantó al autobús de manera temeraria, provocando un gran susto a nuestro conductor principalmente al que agradecimos su pericia . La vuelta es tranquila y la noche va cayendo mientras atravesamos Burgos. Se aprovecha el viaje para repasar las fotografías tomadas durante la ruta y para subirlas al enlace del grupo. Coincidimos todos en que las imágenes captadas en el Ventanón no logran reflejar la verdadera belleza del lugar tal y como la vivimos en persona.

Llegamos a nuestro destino sin contratiempos, culminando un día más de senderismo y de ilustración sobre un lugar interesante en el aspecto geológico y cultural, que teníamos ganas de conocer.
Emi