¡EN FEBRERO Y POR CUERDA LA GRAJA! 17.02.2024

 

 

El título de la ruta de hoy tiene una connotación de admiración porque en esta época del año lo normal sería que no se pudiera subir caminando a 1700 m en el pinar soriano, este tema sale en varias ocasiones en la conversación entre el cuantioso grupo de pasopaseros que   no nos hemos querido perder la oportunidad de trepar por los riscos de Castroviejo y admirar el paisaje de pinares desde el nuevo” Mirador de la Roca”.

El aire nos congela en el aparcamiento de Castroviejo y estamos desenado comenzar a caminar y adentrarnos en el refugio del pinar, nos abrigamos con toda la ropa supletoria que llevamos en nuestras mochilas y empezamos descendiendo por la ladera del monte entre pinos espaciados entre sí, lo suficiente como para no estorbarse unos a otros por lo que crecen fuertes y vigorosos. Los pies se deslizan entre jumas, hojas y piñas lo que nos obliga a cogernos fuertemente de nuestros bastones para evitar las temidas caídas. Ya sabemos por experiencia que a medida que vamos haciendo ejercicio vamos entrando en calor y que el bochorno llega a nuestros organismos cuando la pendiente cambia de dirección y comenzamos a subir, que es exactamente lo que sentimos en este momento de la ruta en el que vamos en busca de la Chorla. El bosque bajo se hace denso suponiendo un obstáculo en ocasiones y la larga fila de caminantes azules vamos avanzando entre rocas y raíces empezando a ser conscientes de que hoy nuestras piernas se van a ejercitar mucho más que en otras rutas, subiendo, bajando y saltando. Atravesamos una zona un poco complicada por ser un suelo de roca con agua y musgo siendo importante el riesgo de resbalones, de hecho, hay un par de ellos; el sonido del agua  desprendiéndose entre las rocas nos va conduciendo hasta el rincón del bosque donde se encuentra la gran  cola de la Chorla, es inevitable permanecer un buen rato observándola y fotografiándola desde todas las perspectivas: desde abajo con su arcoíris acuático al darle el sol matutino, desde arriba cerca de la  primera caída o incluso desde el interior de la caverna tapada por la cortina de agua. Los que no la conocen se quedan encantados del espectáculo natural de esta cascada.

El camino continúa complicado, accidentado y costoso hasta llegar a un rincón del bosque donde un tejo es el amo de una cueva oscura en la que una intermitente lluvia cae por diversos rincones entre las rocas, pero las ramas de gran tejo salen de ella buscando la luz del sol. Al salir de la cueva caminamos por un callejón entre muros de piedra en el que encontramos otro magistral tejo, seco en una

de sus  mitades porque fue destruido por la caída de un pino, frente  a él un gran roble comparte el espacio del callejón ,las raíces de ambos nos ayudan a pasar el resbaloso terreno  para llegar a la curiosa” cueva de las ventanas “con gran humedad y verdor por todos sus alrededores , otro lugar estupendo para conseguir buenas fotos; volvemos sobre nuestros pasos y tras atravesar de nuevo en callejón del tejo y el roble  descubrimos   narcisos amarillos que ya crecen por la pradera de la montaña, anticipando la primavera.

Seguimos caminando en busca de más rocas, pasando por una zona complicada en la que trepamos  gracias a agarraderas y corchetes y a  la ayuda de los fuertes brazos de nuestros compañeros para superar el desnivel y tras caminar por grandes riscos planos entramos en el cañón de Castroviejo donde al avanzar vamos descubriendo  una  gran avenida flanqueada por enormes roquedos tallados por la naturaleza y en los que los pinos crecen como bonsáis , pero pronto cambiamos la recóndita y profunda perspectiva entre  pedruscos por las vistas que quitan el hipo desde el moderno” Mirador de la Roca “al que subimos  por innumerables escaleras metálicas suspendidas  y que de vez en cuando dan paso a diferentes paradas para admirar el  conjunto kárstico o

 

anunciarnos alguna  visión especial de la zona; ya cerca del top atravesamos” la trocha del roquedal” que une los dos grandes colosos pétreos  para llegar al punto y final de mirador con dos brazos suspendidos  en el aire  para pasmarnos y ver Soria y Burgos.

Al bajar descansamos y almorzamos en las mesas resguardados del aire por las ahora bienvenidas rocas que nos sirven de protección, aunque en general se busca el sol y la bota que queda vacía en un santiamén. El viejo mirador también está modernizado, pero parece poca cosa frente al nuevo, ni nos acordamos de acercarnos a él, pero si nos acordamos de las cabras que no han aparecido.

Comenzamos la segunda parte de la caminata de hoy visitando otra cascada y cueva famosa que es” Cueva Serena “donde el arcoíris siempre está ahí entre la catarata de agua y como no puede ser de otra manera pasamos otro buen rato inspeccionando y fotografiando el lugar hasta el punto de que nuestro sherpa nos tiene que llamar la atención con el silbato de partida para seguir subiendo por encima de esta cueva por territorio complicado de nuevo por el piso irregular. Cerca ya del paraje de Cuerda la Graja pasamos por zonas de pradera de montaña con bastante agua en el suelo, como si fuera primavera y charcos helados con caprichosos dibujos en el hielo, tan bonitos, que ni Chus osa romperlos.

En las rocas aparecen clavos, grapas, presas, cables, puentes colgantes y pasamanos porque sobre nuestras cabezas tenemos la vía ferrata de “Cuerda la Graja” cuyo recorrido vamos a ir siguiendo, pero por tierra firme, circunvalando el roquedal. El caminar continua siendo costoso por un territorio estrecho y accidentado, de vez en cuando paramos para mirar hacia arriba y descubrir en el culmen de las grandes rocas todo tipo de figuras extrañas  destacando la cabeza del señor con una nariz muy muy larga o si nos asomamos por alguna de las salidas de los callejones de rocas podemos ver la provincia de Burgos; en cuanto a vegetación en estas alturas nos llaman la atención grandes brezos que ya preludian la primavera también con puntos morados en sus extremos.

La parte final de nuestra andadura boscosa es el cable clavado en el suelo de la última actividad del recorrido aéreo por la vía ferrata que es la tirolina, desde aquí tenemos la pista próxima y por ella bajamos cómodamente tomando el sol hasta el aparcamiento de Castroviejo nuevamente.

Pero no nos podemos ir de Duruelo sin entrar en la panadería de Salva a comprar pan, pastas de nata y otros dulces riquísimos, además nos alegra el que nos salude ya como conocidos” hombre los de azul” nos dice cuando entramos en tropel, al ser mediodía ya no tiene mucho género, asique literalmente le dejamos limpia la panadería.

Tampoco podemos volver a casa sin tomar un” cacharrillo” juntos y lo hacemos en “La Soci” como llaman los Durolenses al bar de” la Sociedad” o” El Casino”. En esta última y habitual reunión post ruta podemos charlar y conocer mejor a nuevos compañeros que se han incorporado a nuestro grupo: M. José, M. Jesús, Paula, José y Amparo.

¡BIENVENIDOS A SORIA PASO A PASO!

Emi

2 Comments so far:

  1. Emi, muchas gracias por compartir con el grupo tu mirada única y personal de la ruta; con tu relato nos regalas el recuerdo y testimonio escrito de una jornada espectacular!

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Posted by: soriapasoapaso on