GOLMAYO – ALTO DE LAS LLANILLAS 10/01/2026

Es nuestra primera ruta después de la pausa navideña y comenzamos flojito y en Golmayo, a escasos minutos de Soria, de manera que salimos una hora más tarde. La jornada se presenta muy fría, pero al menos no dan lluvias en la previsión meteorológica y el viento de días anteriores también ha aminorado.

Veinte senderistas nos reunimos en el punto de inicio de la ruta a las afueras de la Urbanización de las Camaretas, en el parking del Mesón Lázaro. Salimos, bien abrigados, al Camino del Alto y bajamos por la Calle Tomillo.

Giramos por la Calle Solidaridad que tendrá un par de viviendas y la misma aún es un proyecto, atravesamos un pequeño pinar y salimos al camino que, en el mapa de wikiloc, seguirá denominándose Calle Solidaridad hasta llegar a la Vía Verde.

Cruza una llanura salpicada de carrascas, algunos pinos y campos de cereal con sus surcos helados, al igual que los senderos que transitamos y es una suerte porque, de lo contrario, el terreno sería un barrizal, los charcos también tienen una gruesa lamina de hielo que los bastones van quebrando.

A poco más de kilómetro y medio del inicio entramos y salimos de la Vía Verde tomando un sendero que se dirige hacia la izquierda. Golmayo quedará a nuestra derecha y a su espalda nuestro icónico Pico Frentes, donde aún aguarda el belén que subimos e iremos a recoger el próximo sábado.

Recorremos los senderos que circundan los campos labrados, atravesamos estepa y encinares hasta que nos detenemos frente a una peña, por la cual, Ricardo trepa, como suele hacer a menudo, para sacar las increíbles fotografías que nutren esos videos tan bonitos y bien editados que luego sube a la cuenta de YouTube del Club. Pero ¿Tendremos que trepar todos, siguiendo a nuestro coordinador? Una broma que nos sirve para hacer un breve alto en el camino.

En breve nos encontramos con que hay que cruzar un arroyo, que no supone un problema como otras veces que hay que buscar la mejor forma de hacerlo, en este caso ya hay una hilera de piedras sobre las que pasamos sin dificultad. Es el Arroyo de las Redes, del cauce del Río Golmayo, cuyo nacimiento en el Manantial de la Toba es digno de ver.

No tardaremos en comenzar a ascender una pendiente suave, de unos cincuenta metros en un kilómetro. Poco antes de llegar a nuestro destino hay que desviarse y bajar un trecho para alcanzar la Cueva de La Llanilla, donde descubrimos un espacio preparado con bancos, dispuestos en circulo y un belén alojado en una oquedad, tradición montañera que cumple la Asociación Amigos de Golmayo. Una vez concluido el almuerzo abandonamos la cueva agradecidos por la comodidad del refugio.

Este lugar es también un mirador que domina una extensa panorámica divisando Carbonera, Golmayo, Camaretas, Soria… Las sierras que nos rodean, con las Sierras de San Marcos, de La Llana y Pico Frentes a la izquierda, al frente la Sierra de Cebollera con sus cumbres blancas. En un segundo plano la nieve también cubre los montes azules del Sistema Ibérico siendo lo más destacable para nosotros los Picos de Urbión y Moncayo, ahora blancos.

Hay que recorrer el tramo anterior en sentido inverso hasta llegar al alto de las Llanillas, para después descender durante un par de kilómetros y adentrarnos en un pequeño encinar con musgo y líquenes cubriendo troncos, ramas y piedras, uno de esos bosquecillos mágicos que a veces nos regalan nuestras rutas.

El sol ha ido calentando la tierra endurecida por las bajas temperaturas y el barro ha pasado a formar parte de nuestro camino, ahora un poco más incómodo. Pasamos por los encinares de los Royales, una gran finca agrícola, cuya casona podemos ver con su nombre bien visible en la vieja fachada, es la finca de Los Royales de Arriba, inactiva en la actualidad.

Algo más adelante y durante casi un kilómetro vamos buscando la manera de evitar los charcos y barro que invaden el sendero, pero el caso es que caminamos en paralelo a la Vía Verde, sólo hay que subir una mínima cuestecilla, como algún compañero ya ha hecho, y el camino sería de lo más cómodo, pero por alguna extraña razón casi todos nos quedamos a sudar la camiseta y manchar las botas prosiguiendo hasta el último metro, cuando ya tenemos que cruzar la Vía Verde y tomar la senda que va a Golmayo.

El terreno sigue embarrado y se pueden distinguir las características marcas impresas por las ruedas de alguna moto, huellas que ya se venían observando y que continúan subiendo por el sendero, que se va estrechando e incrementando el desnivel. Una pequeña parte del grupo sube ese repecho que el resto de compañeros va a evitar dando un pequeño rodeo, para encontrarnos todos arriba, desde donde se ve y, bastante cerca, Soria y las últimas construcciones del Barrio de los Royales.

Ya reunidos y sin mayor complicación que una bajada por un tramo rocoso en el que hay que llevar algo más de cuidado, caminamos unos kilómetros más y terminamos la ruta llegando por la finca de eventos y por detrás de las casas unifamiliares de la calle Tomillo, con 10,60 Km recorridos por los encinares de Golmayo.

El Mesón Lázaro, donde pretendíamos tomar algo, está cerrado y más o menos la mitad de los compañeros regresan a Soria, los que quedamos vamos al bar de la Piscina de Camaretas, con unas cervezas sin o con, algo para picar y un ratito de charla concluye esta jornada que ha resultado bastante amena y menos fría de lo esperado.

Ana María Abajo

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