RELLO II. Cañón arroyo de Hocecilla. 2 de Marzo 2019.

Seguimos pasando revista a los sembrados de nuestra provincia y visto que en Calatañazor los campos no habían comenzado a germinar todavía y que en las tierras de Gormaz la campiña comenzaba ya a dar sus frutos, vamos a comprobar cómo va la cosecha por el sector sur de la provincia, rayano con Guadalajara.

Hoy nuestros pasos parten nuevamente desde un bello pueblo medieval asentado en un altozano a mitad de camino entre la señorial Berlanga de Duero y la brujeril Barahona.

Volvemos a Rello y comenzamos a caminar desde la parte baja del pueblo donde encontramos un amplio camino que parte hacia la izquierda, subidas y bajadas suaves conforman un paisaje calcáreo de rala vegetación.

Una cruz en el margen izquierdo del camino recuerda a Brígida (DEP) y un gran cartel nos anuncia que estamos caminando sobre el GR 86”Sendero Ibérico Soriano” que recorre casi en su totalidad la geografía de nuestra provincia. Transita por las sierras del contorno norte de la provincia, se alarga hacia el sur siguiendo el curso del Río Duero y conecta con las estribaciones del sistema central y el valle del Jalón. Además llega a las cumbres de Urbión y Moncayo.

Hoy nos encontramos en la comarca de los altos de Barahona, altiplanicies modeladas por la ganadería, agricultura de secano y el viento.

Nuestro caminar por estos descampados es muy agradable esta mañana, el sol nos acompaña y nos proporciona calor y la temperatura adecuada después de una helada madrugada y el protagonista es el campo abierto que nos ofrece distintas tonalidades, como verde incipiente si está cultivado, rojizo si está labrado o pardo-grisáceo si está intocado o en barbecho.

A nuestra derecha a lo lejos distinguimos Marazobel y de frente Barahona.

Parameras con matorral bajo (tomillo, aliaga, espliego, cambrón) que son un espacio protegido para aves, por aquí vive un pájaro muy especial que es la alondra de Dupont.

No sabemos reconocerlos pero sus cantos y trinos nos alegran el paseo.

En mitad de la campiña nos sorprende el Agujerón, que formado de modo espontáneo parece que nos muestra las entrañas de la tierra

A partir de ahora vamos atravesando los campos sin camino alguno girando al sureste   y el viento nos empieza a azotar trayéndonos un espectáculo de aves rapaces sobre nuestras cabezas, volando a poca altura y marcándonos con su planeo el lugar hacia el que queremos llegar y en el que ellas anidan, el cañón.

Pero antes de zambullirnos en la Hocecilla tenemos que tomar el bocadillo y coger fuerzas por lo que acampamos en un montículo al abrigo del viento y hoy nos colocamos casi en vertical sobre salientes rocosos con el sol de frente.

Los compañeros que normalmente pasan gentilmente por todo el grupo ofreciendo tortilla, frutos secos, chocolate y café, hoy deciden que al que le apetezca algo que se mueva y lo busque subiendo y bajando por la colina, porque no es tarea fácil repartir recorriendo el empinado y lacerante pedregal. Solo Chus Gómara se aventura un poco ofreciendo la sabrosa tortilla de Agnelo.

Alguna florcilla amarilla se distingue en el suelo, quizá brotan ya despistadas por las cálidas temperaturas que estamos sufriendo en Febrero

Los últimos kilómetros de nuestro track son descubriendo un ancho cañón con paredes no muy altas por estar muy erosionadas, parecen viejas según aprecia Reme.”El que parpadee se lo pierde” comenta Ángel.

Un lugar precioso y solitario a pesar de la falta del esplendor y de la riqueza de colores que muy pronto le regalará la primavera. El río inexistente hoy nos marca el sendero .Un cañón no solo ancho también largo porque damos varias curvas cerradas atravesándolo, pasando por barrancas jalonadas por peñascales rojos y grises.

Y a lo lejos entre rojos y grises, destacan los traseros blancos de una manada de corzos,

Una gran colonia de buitre leonado habita también en este territorio y los observamos a lo largo de nuestro camino, a lo lejos, posados en los salientes o volando sobre nosotros.

La anchura de este vetusto cañón permite que su fondo esté cultivado en algún tramo ya próximo al pueblo. Y así caminando bien entre zonas de cultivo y la ladera de la montaña o bien por el regato con matojos de la zona central, levantamos la vista y vemos Rello, imponente, un puñado de casas aprisionadas por fuertes murallas subido en su peana de roca.

Disfrutamos de esta imagen hasta llegar a su base dónde comenzamos el ascenso al pedestal en el que nos espera el sabor del medioevo.

En la ladera vemos los restos de una torre circular y solitaria que era llamada” torre del agua” dónde se almacenaba ésta en momentos de asedio, otras fuentes dicen que se trataba de una atalaya mas, o quizá tuvo las dos funciones.

Pasamos por la Fuente de la Ermita que nos lleva hasta la propia Ermita de las Angustias y entramos al pueblo por su entrada original, porque la doble arcada actual por la que se accede a Rello está construida en tiempos recientes.

Caminamos por sus estrechas y laberínticas calles, limpias y silenciosas, piedra en sus callejones y sus muros gruesos con puertas y ventanas minúsculas para proteger a sus habitantes del frío invernal y con rejas para protegerlos de posibles asaltos, es como si el tiempo se hubiera paralizado en la lúgubre Edad Media.

Algún turista merodea por aquí y sale humo de alguna de las chimeneas de las casas pero no vemos a nadie autóctono del pueblo.

A través de una portada con arco de medio punto llegamos a la Iglesia de Nuestra Sra. de la Anunciación, construida en el siglo XVII con un cementerio adosado en el que las inscripciones de las tumbas están en la muralla que abraza el recinto y sobre ésta muralla reposa también su espadaña.

Paseamos por la calle bajera siguiendo el recorrido que marca el cinturón de piedra y admirando las vistas que hay desde aquí hasta llegar a la plaza del pueblo con el castillo y su famoso rollo de hierro.

Esta villa ha sido declarada bien de interés cultural y definida como conjunto histórico.

Finalizamos nuestra ruta tras el paseo por las calles de Rello que fue lugar estratégico e importante en época de las guerras entre moros y cristianos. Un lugar casi deshabitado actualmente en el que solo quedan los recuerdos y los restos de su trascendente historia y otro lugar que solo se puebla ligeramente en verano, despabilándose tres meses para luego volver a dormitar el resto del año, acunado por el silencio y la soledad de sus alrededores.

Y finalizamos nuestro relato con una preciosa poesía propuesta por nuestro presidente. Su autor es José Luis Martínez Jimeno y pertenece a su libro “Soria Mía”

RELLO

No ha visto el caminante en su camino

tan hermosa y ufana fortaleza,

monumento de tamaña belleza,

ni celeste tan puro y diamantino.

Aquí la fe sonríe, fortalece;

cabalga por tejados y murallas;

Se presienten ancestrales batallas,

y el castellano orgullo se ennoblece.

¡Oh Rello altivo; fiel dominador

de hondos barrancos, cerros y vaguadas;

escenario de gloria y esplendor!

Ahora, en este siglo, te acobardas,

Entierras en tus calles años muertos

Que entre piedras dejaron mil lamentos.

Emi

Esta ruta esta grabada en el usuario “soriapasoapaso” en wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/rello-sima-canon-del-arroyo-de-la-hocecilla-ibp-46-hkg-33663385

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