Paseo por tierras de Calatañazor.(16-Febrero-2019)

Los termómetros de nuestros coches llegan a marcar los 5 grados bajo cero en algún momento en nuestro camino hacia uno de los pueblos mas visitados de nuestra provincia por ser un conjunto medieval admirablemente conservado y fielmente reconstruido. Llegamos a Calatañazor de buena mañana y con ganas de conocer esta tierra en la que “Almanzor perdió el tambor, según cuenta la leyenda.

Aparcamos los coches junto a los escasos restos de la Iglesia de San Juan y dejando el pueblo a nuestra derecha comenzamos a caminar campo a través hasta coger la ladera de la Sierra de Santa Ana y dirigirnos hacia el Recuenco. A lo lejos construcciones de piedra derruidas, una de ellas es un cementerio civil, según nos informa Vicente.

La jornada comienza con un vientecillo fresco pero con sol y un cielo plenamente azul.

Unos tramos por caminos y otros atravesando campos de cultivo con su manteo invernal vamos avanzando abrigados por el calor que el sol nos proporciona hacia el límite sur de la Sierra de Cabrejas.

Las sabinas se empiezan a dejar ver enseguida y nos dan paso a un territorio inesperado y completamente diferente, entramos en” el Barranco del Tolillo” con grandes peñones calcáreos iluminados por el sol en su parte superior, dónde los buitres que habitan estos riscos están como estatuas recibiendo el cálido regalo matutino. Expertas cámaras los captan a pesar de la distancia a la que se encuentran y les alteramos su paz porque comienzan a sobrevolarnos.

El suelo es irregular y pedregoso en este tramo y ya empezamos a percibir el” olor” que notamos en cuanto las sabinas entran a formar parte del paisaje, o será la humedad del suelo que permite en esta zona resguardada, que plantas olorosas crezcan en pleno invierno, No sabemos el por qué, solo disfrutamos de ello.

Llegamos e un embudo en el roquedo por el que tenemos que subir uno a uno (un pequeño fallo en la infraestructura de la zona, Julián tendrá que volver a poner un puente).

Emparedados caminamos un rato más en la brecha del cañón y tras un pequeño esfuerzo subiendo, salimos de él para caminar envueltos totalmente por sabinas nuevamente y el olor estupendo del ambiente nos sigue embriagando.

Podemos admirar y disfrutar otra vez de los árboles típicos de esta zona, algunos de ellos nos sorprenden por su tamaño, otros por las extrañas formas de sus troncos, otros por tener múltiples tallos leñosos. Estamos en el sabinar de Calatañazor en su parte menos turística y vamos en busca de un mirador natural, pasando por zonas probablemente ganaderas porque encontramos majadas con corrales.

Disfrutamos de las vistas desde el mirador justo encima de Muriel de la Fuente y bajamos una gran pendiente en la que se nos muestra la entrada a una sima.

Ya en el llano nos toparnos directamente con las transparentes aguas del recién nacido río Abión.

Atravesamos Muriel de la Fuente por uno de sus flancos, para retomar un camino de tierra que nos va a llevar hasta el refugio donde vamos a saborear nuestro almuerzo. Hoy además de los ya típicos manjares se añade un moscatelillo y una pasta a la salud de nuestro querido Julián porque es su cumpleaños y porque es un” abuelo excelente” además de un ejemplo de vida larga, activa y saludable.

Restablecidos tras el refrigerio y el descanso y tras cantar y desear lo mejor a nuestro compañero, reemprendemos el camino siguiendo el curso del río donde se aloja un coto de pesca. Dejamos atrás una zona de pinos negrales para de nuevo, campo de cultivo a través, llegar a Abioncillo de Calatañazor, famoso por ser pueblo-escuela desde 1983 pero taciturno y olvidado en esta época. Suponemos que en verano las casas perfectamente reformadas que vemos y que nos dejan boquiabiertos estarán llenas de jóvenes y niños estudiando y disfrutando del ambiente rural aprendiendo en el aula de la Naturaleza.

Hay que cambiar el itinerario de la ruta porque un cartel en la carretera que sale del pueblo nos anuncia que hay cacería, por lo que volvemos de nuevo a caminar por áridos campos de cultivo .Por la llanura el sol nos caldea mas y lo que no sabemos es que vamos andando por el llamado” Valle de la sangre “dónde la leyenda localiza la batalla de Calatañazor :

Era el verano del 1002 cuando Almanzor volvía de sus cruzadas victorioso pero enfermo, llegó desde el norte de la península por Cameros, atravesó el Puerto de Santa Inés hasta el portillo de Cabrejas para salir a campo abierto frente al peñasco de Calatañazor. Hasta aquí la historia y en adelante la leyenda:

Sancho García, conde de Castilla, aprovecha la debilidad de los ejércitos mahometanos y los enfrenta en esta llanura. Nada de esto está documentado, lo que si es cierto es que Almanzor murió en Medinaceli ese verano.

El panorama que tenemos enfrente y al que nos vamos acercando poco a poco es espectacular: La fortaleza de Calatañazor encaramada en la roca y dominando la vega del Río Abión o el Valle de la sangre.

Subimos por la ladera empinada justo debajo del torreón y encontramos tumbas antropomorfas de la época visigótica que captan nuestra atención y hasta alguno de nosotros se acopla en una de ellas y una cruz blanca con su inscripción que recuerda a un sacerdote de la localidad que según se cuenta murió ahí mismo al caerle una piedra desde lo alto de la torre.

Un paseo inicial por las calles empedradas de cantos rodados, admirando la arquitectura de las casas, unas con tapiales de barro y paja, otras con tosca mampostería de piedra bien destacada y lucida; artesas y otros útiles antiguos culinarios y de matanza en las puertas de las casas que hoy sirven de jardineras; chimeneas típicas pinariegas que son conos encima de los tejados y en definitiva infinidad de detalles en puertas, ventanas, muros y ricones-miradores hacen que el grupo nos olvidemos del cansancio de la ruta y que nos apetezca subir rápidamente hasta el torreón del fuerte.

El Castillo data de los siglos XIV- XV y de él queda su torre del Homenaje, su patio de armas y parte de la muralla. La torre del Homenaje ha sido recientemente reconstruida en su interior para poder llegar a su cúspide y admirar el paisaje Castellano que la rodea y poder llevar nuestra vista hasta las sierras que abrazan nuestra provincia y que hoy distinguimos perfectamente al estar nevadas.

El castillo que en un principio fue bastión defensivo se convirtió posteriormente en tiempos de paz en el Palacio de Los Padilla.

Debajo del fortín tenemos la plaza del pueblo con su rollo o picota que probablemente tenía una función penal y con la piedra del abanico que nos muestra huellas fósiles de hojas de palmera encontradas en la zona..

Una placa en una casa nos explica que aquí Orson Welles rodó” Campanadas a media noche” (1965)

Encontramos en sus calles poesía de Gerardo Diego con estrofas grabadas en bronce decorando el monumento dedicado a Almanzor y recorremos la empinada calle comercial que constituye el eje de la población con soportales construidos con madera de sabina y descansamos en una de sus tiendas donde venden un poco de todo. No nos entretenemos ya en la iglesia.

En nuestros últimos pasos hasta llegar de nuevo al aparcamiento de la parte baja del pueblo aún podemos admirar el ábside de la Ermita de la Soledad con canecillos y capiteles finamente labrados. La imagen mas famosa de este alero es la de un músico sedente que probablemente sea la figura que a Ricardo y a mi nos pareció una Virgen.

Y como la poesía hoy se ha cruzado en nuestra ruta, acabamos la crónica con Gerardo Diego:

Azor, Calatañazor,
juguete.
Tu puerta, ojiva menor,
es tan estrecha,
que no entra un moro, jinete,
y a pie no cabe una flecha.
Descabalga, Almanzor.
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y cómo rodaba,
juguete,
el tambor.

Emi

Esta ruta esta grabada en el usuario “soriapasoapaso” en wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/calatanazor-el-recuenco-barranco-del-tolillo-muriel-de-la-fuente-abioncillo-calatanazor-ibp-52-hkg-33174184

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Posted by: soriapasoapaso on