VILLACIERVITOS, ALTO DEL PIE, CAÑÓN DEL IZANA. 05/03/2022

 

 

La ruta comienza media hora más tarde por el lapsus de un par de senderistas que no se han fijado bien en los mensajes enviados; el grupo espera paciente hasta las 9h en la entrada de Villaciervitos desde donde partimos raudos, con muchas ganas de iniciar la marcha y lo hacemos saliendo del pueblo a un ritmo intenso y animado y subiendo una cuesta.

Un extraordinario sol ilumina esta mañana, pero los campos están congelados todavía por lo que María queda fascinada porque le parece que el piso esté formado por pequeños diamantes; toda la naturaleza que nos rodea tiene un brillo intenso bajo la luz solar y parece que los pájaros intuyen la primavera por el gran alboroto que llevan.

Campos donde se cultivan cereales rodean Villaciervitos y desde el alto de la Cabaña los observamos en toda su extensión ya ligeramente reverdecidos. Caminamos ahora por los llamados altos del Zorraquin desde donde podemos incluso distinguir las serranías lejanas blancas por la nieve y con nubes adheridas en sus cumbres; pero aún tenemos que llegar más alto y para ello nos enfrentamos a otra cuesta más dura y peligrosa que la que acabamos de subir porque el suelo es muy accidentado y pedregoso. Según vamos alcanzando cota un silbido va apareciendo en el aire porque grandes aerogeneradores hacen su trabajo en la cumbre. Llegamos al Alto del Pie (1287m,) y aunque subimos un poco acalorados aquí nos atemperamos rápidamente con la brisilla gélida de altura.

La esplanada cimera nos ofrece unas buenas vistas panorámicas de todo el entorno y también hay en ella un hito geodésico de tercer orden y una caseta de vigilancia de incendios. Tras una paradita haciendo fotos, recordando antiguas rutas y empapándonos de todo lo que nuestros sentidos pueden captar, bajamos por la falda de la montaña porque nuestro próximo objetivo es otro pequeño pueblo que vemos en el fondo del valle y cuyo nombre es Villabuena.

Del terreno calcáreo salpicado de encinas y quejigos de la ladera montañosa, pasamos nuevamente a tierras rojas de labor y de ganadería, sentimos el sol en nuestra piel al pasar por la planicie de las Carretas donde encontramos tainas, destacando entre todas la de JS decorada con auténtico lujo con esculturas, adornos y arcos de medio punto. Pillamos también los quehaceres ganaderos y escuchamos la motosierra entre un robledal no muy lejano.

Entramos en Villabuena y podemos saludar a algún vecino que al parecer sale de paseo a media mañana. Contrastan en sus calles las grandes casas derruidas con otras igual de grandes reconstruidas de forma suntuosa, pero siguiendo la forma y la arquitectura de la antigua y seguimos encontrando los arcos de medio punto construidos con ladrillo y argamasa de JS, decorando otras zonas del pueblo.

Los perros nos ladran y dos de ellos se presentan de forma descarada a almorzar con nosotros enfrente de la Iglesia parroquial de S. Miguel en cuyo jardín y pórtico aledaños nos vamos acomodando para descansar y reponernos. Esta iglesia es de estilo románico y está situada en la parte alta del pueblo sobre una dehesa con balsas naturales para el ganado.

Desde la Iglesia bajamos por las calles en busca del río al que cruzamos por un puente de piedra situado junto al que quizá fue un molino, para de nuevo entre tierra de labrantío, llegar a las ruinas de la Ermita de S. Bartolomé o S. Bartolo, que fue la Iglesia del despoblado de Rueda, de la que solo queda el ábside y un arco de medio punto con alguna inscripción.

Ahora caminamos por los rebordes de los campos de cultivo recién arados y el barro se pega en las suelas, buscamos al río nuevamente para seguir su cauce, pero no es fácil encontrarlo por la frondosa, aunque marchita y descolorida vegetación invernal. Llegamos a lugares desde los que nos volvemos sobre nuestros pasos y a otros donde nos quedamos pillados entre las zarzas, pero no tardamos en superar los obstáculos con buen humor y alegría y en poco llegamos al nacimiento del río Izana, llamado la “Fuente del Ojo” donde grandes chopos dan cobijo al río, hay varios tronchados, otros desarraigados y tenemos que saltar alguno.   La única zona colorida la encontramos sobre el agua semiestancada del arroyuelo en cuya superficie hay mantos de plantas acuáticas de color verde intenso.

 

Dos nuevos compañeros de ruta van incansables junto a nosotros desde Villabuena, los dos perrillos se empeñan en seguirnos a pesar de que se intenta espantarlos para que vuelvan a su hogar, suben por rocas, bajan las laderas, desaparecen y vuelven a aparecer. El grupo tiene que hacer lo mismo para atravesar el enmarañado cañón, subir, bajar, saltar, agacharse y erguirse después, para ir sorteando los obstáculos que van surgiendo. Tras subir el último obstáculo del camino que nos dirige por fin fuera del cañón llega la compensación al rato de gimnasia extra que es el llegar a una bonita pradera con un conjunto de rocas. A partir de aquí recorremos espacios más abiertos en donde el cauce del río lo adivinamos por las formas del terreno y las hondonadas que imaginamos pozas o rocas desgastadas donde seguro existió una pequeña cascada. Las sabinas y enebros vuelven a poblar el territorio y el ojo que todo lo ve descubre las primeras margaritas.

Ya adivinamos el fin de la ruta y ya vamos teniendo ganas de llegar de nuevo al pueblo, cambiamos otra vez a paisaje de agricultura donde los perros que siguen a nuestro lado se lo pasan genial husmeando y corriendo, persiguiéndose el uno al otro.

Entramos de nuevo en Villaciervitos viendo a lo lejos su Iglesia de S. Blas y pasamos por un abrevadero con fuente en su parte trasera con agua transparente. Acabamos recorriendo las calles vacías de la localidad en la que admiramos una arquitectura sencilla de grandes casas alargadas de piedra, de una sola planta y plurifamiliares donde el animal también tenía cabida en el seno familiar, de los tejados inclinados emergen las típicas chimeneas cónicas que son de origen celta. Los perrillos se quedan en Villaciervitos y confiamos en que llegarán de nuevo a su casa, nosotros iniciamos la vuelta a la nuestra.

 

Emi

 

Por favor acceder para comentar.

Posted by: soriapasoapaso on