{"id":2941,"date":"2018-06-15T09:41:26","date_gmt":"2018-06-15T07:41:26","guid":{"rendered":"http:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=2941"},"modified":"2018-12-26T13:22:13","modified_gmt":"2018-12-26T12:22:13","slug":"por-tierras-de-la-cuenca-26-5-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=2941","title":{"rendered":"POR TIERRAS DE LA CUENCA   (26\/5\/2018)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl orden invertido\u201d. As\u00ed podr\u00eda ser el t\u00edtulo de esta cr\u00f3nica. Normalmente, la actividad del grupo comienza por colgar en nuestra web, con antelaci\u00f3n suficiente, el itinerario y fecha para realizarlo. Llegado el d\u00eda, se inicia la ruta en el punto convenido y, despu\u00e9s de un tiempo de caminata, en funci\u00f3n de la distancia a recorrer, hacemos la obligada parada para recuperar energ\u00edas y dar cuenta de las viandas que compartimos. Luego, continuamos la marcha hasta completar el recorrido acordado. Este es el orden l\u00f3gico de nuestra actividad. Este s\u00e1bado, 26 de Mayo, sin embargo, hemos invertido el orden: primero, hemos dado cuenta del almuerzo de media ma\u00f1ana y despu\u00e9s, el sabinar que cerca las inmediaciones de La Cuenca, ha sido testigo de nuestro paso por el suelo que lo ha visto crecer.<\/p>\n<p>Pero empecemos desde el principio.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2942\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG-20180526-WA0088-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>Son las 7,30 h. El d\u00eda ha amanecido con una climatolog\u00eda hostil para la pr\u00e1ctica senderista: una intensa lluvia y la amenaza de tormentas frustra nuestra intenci\u00f3n de hacer la ruta programada, que nos hubiera llevado por las cumbres de Santa In\u00e9s y Pe\u00f1as Albas. Se impone un cambio de planes alternativo a esta adversidad. Jos\u00e9 Antonio y \u00c1ngel valoran la posibilidad de hacer un trayecto por v\u00edas que no est\u00e9n afectadas de excesiva humedad y tener la oportunidad de hacer un camino menos inc\u00f3modo. Proponen que nos dirijamos a la \u201cPe\u00f1a el duro\u201d, ya que la ruta transcurre fundamentalmente por carretera. Con este prop\u00f3sito salimos en cuatro coches hacia Pedrajas desde nuestro habitual punto de concentraci\u00f3n, para enfilar la ruta hacia la famosa roca tallada con la antigua moneda de cinco pesetas. La concurrencia en esta ocasi\u00f3n es numerosa y hasta veinte integrantes del grupo nos damos cita en este peque\u00f1o barrio de Soria. Pero al llegar aqu\u00ed la lluvia se hace m\u00e1s intensa. Descartada, por tanto, la alternativa prevista, hay que buscar un plan C que nos ocupe la jornada. Ante la incertidumbre de la situaci\u00f3n, algunas compa\u00f1eras optan por regresar a Soria atendiendo a motivos laborales o personales, mientras el resto valoramos otra opci\u00f3n v\u00e1lida, que no sea a campo abierto, en tanto persista la lluvia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2943\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG-20180526-WA0009-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Sin bajarse del coche, Vicente, felizmente recuperado para la causa senderista, sugiere, a los que han llegado antes y se refugian del agua en la marquesina de la parada del autob\u00fas de Pedrajas, que vayamos a la casa que tiene en La Cuenca y disfrutar all\u00ed de un novedoso y generoso almuerzo, a la espera de que las condiciones clim\u00e1ticas sean m\u00e1s favorables a nuestro prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>La sugerencia es un\u00e1nimemente aceptada y en pocos minutos se organiza la log\u00edstica para la provisi\u00f3n de viandas que el evento requiere: Jos\u00e9 A. y Elisabel se ofrecen para proporcionar huevos de sus gallinas \u201cecol\u00f3gicas\u201d, adem\u00e1s de los productos b\u00e1sicos para hacer una ensalada; \u00c1ngel y Ana se desplazan a Soria para adquirir en un conocido establecimiento hostelero una raci\u00f3n suficiente de torreznos marca de nuestra provincia; no falta la proverbial tortilla que acompa\u00f1a nuestras rutas, ya dispuesta en la mochila de su proveedor habitual, junto a la inseparable bota de vino, hermanada con la anterior y compa\u00f1era inexcusable de sus correr\u00edas por caminos y quebradas. Adem\u00e1s, contamos con las provisiones preparadas en la casa de nuestro anfitri\u00f3n, que no son pocas y, sobre todo, de la selecta bodega que guarda celosamente en su peculiar dacha. Por si fuera poco, alguna compa\u00f1era nos ha sorprendido con una par de botellas \u201cMarqu\u00e9s de C\u00e1ceres\u201d, complemento ideal para lo que promete ser un op\u00edparo almuerzo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2944\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/DSC00689-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Ha pasado algo m\u00e1s de media hora desde que nos separamos en Pedrajas y ya nos encontramos en el domicilio-refugio de Vicente los diecisiete compa\u00f1eros\/as que hemos coincidido en esta desapacible y lluviosa ma\u00f1ana de Mayo.<\/p>\n<p>La vivienda es una casa-museo an\u00e1rquico de imposible catalogaci\u00f3n: elementos de etnograf\u00eda, de numism\u00e1tica, de historia personal y local, almac\u00e9n de un anticuario, cementerio de cosas aparentemente in\u00fatiles, colecciones de objetos raros, de fotograf\u00edas de \u00e9pocas pasadas, piezas desgastadas o desfiguradas por la herrumbre, aparatos de m\u00fasica modernos\u2026La muestra de lo all\u00ed expuesto es inclasificable y, sobre todo, exhibido con total anarqu\u00eda. Lo dif\u00edcil no es encontrar en la casa de Vicente un instrumento, pieza, objeto o mueble raro, original o antiguo\u2026.Lo verdaderamente dif\u00edcil es averiguar el color de la pintura que recubre las paredes de cualquier estancia de su casa, porque no queda ni un cent\u00edmetro cuadrado de \u00e9stas visible a la curiosidad del visitante. Tal es la abundancia y abigarramiento de piezas expuestas, que las paredes se antojan meras entelequias de una construcci\u00f3n pensada para la exposici\u00f3n, no para la contenci\u00f3n de una vivienda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2945\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/DSC00692-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Resignado, nos asegura Vicente que su esposa, Pili, apenas se pierde por La Cuenca para compartir la casa con su entusiasta marido. Lo comentamos entre nosotros y llegamos a la misma conclusi\u00f3n: nos parece normal y comprensible la decisi\u00f3n de su se\u00f1ora. Solo pensar que tanta pieza all\u00ed presente requiere un repaso con la bayeta o alg\u00fan desvencijado elemento que all\u00ed se amontona necesita un toque para su presentaci\u00f3n decorosa, se le quitan las ganas de pisar esta singular morada. Y no solamente a ella: a cualquiera que tuviera la misma intenci\u00f3n, le producir\u00eda urticaria la idea de dar lustre o poner algo de orden en esta \u00a0ilimitada exposici\u00f3n de recuerdos y vivencias personales. Por otra parte, quien prefiere disponer de un ambiente dom\u00e9stico despejado y espacioso, donde disfrutar de la intimidad y comodidad que proporciona el hogar familiar, no puede por menos que sentir cierto agobio ante esta avalancha de objetos y elementos que invaden con indisimulada voracidad todos los rincones y recovecos disponibles.<\/p>\n<p>Dicho lo anterior, la casa de Vicente, hombre de trato afable, campechano y generoso, es algo m\u00e1s que un mont\u00f3n de recuerdos abigarrados entre las paredes de una casa. Si se me permite la licencia, yo dir\u00eda que este museo ca\u00f3tico rezuma pasi\u00f3n, romanticismo, y hasta un toque po\u00e9tico. Es lo contrario a un orden l\u00f3gico en la variada gama de historias all\u00ed representadas, tanto personales como colectivas. M\u00e1s bien, constituye la genuina expresi\u00f3n de la espontaneidad, acompa\u00f1ada de la fuerza que surge de las experiencias y fantas\u00edas hechas realidad en un rinc\u00f3n de la sierra de Cabrejas, sin otra intenci\u00f3n que reproducir su vida, su entorno, su ambiente, a trav\u00e9s de los objetos e im\u00e1genes que impregnan las paredes de esta peculiar exposici\u00f3n. Vicente, sin pretenderlo, juega con dos seculares conceptos filos\u00f3ficos: espacio y tiempo. El contenido de su casa es un s\u00edmbolo del rapto del TIEMPO pasado, haci\u00e9ndolo presente vivo, para apresarlo en el reducido ESPACIO de su refugio conquense. Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos\u2026, todo lo que all\u00ed almacena encierra una historia cargada de a\u00f1oranzas y emociones. No ha perseguido hacer una exposici\u00f3n con fines culturales o art\u00edsticos, ( si acaso, podr\u00eda extraerse m\u00e1s de una lecci\u00f3n did\u00e1ctica de su casa-colecci\u00f3n-museo), sino la expresi\u00f3n personal de momentos de su historia y el mundo que le ha tocado vivir: una fotograf\u00eda del ni\u00f1o que fue, con el pelo erizado por efecto del agua con az\u00facar que aplicaban las madres para mostrar un cabello hirsuto y un peinado vistoso, la colecci\u00f3n de relojes de cuco o la muestra de un billete falso de 50 \u20ac, decorosamente enmarcado, por citar algunos ejemplos, son solo hitos que \u00e9l explica con pasi\u00f3n sobre acontecimientos y\/o sucesos de su experiencia vital. No creo que a Vicente se le deba aplicar la etiqueta del mal llamado S\u00edndrome de Di\u00f3genes, a pesar de su indisimulado af\u00e1n por almacenar antig\u00fcedades o reliquias de muebles herrumbrosos. M\u00e1s bien me parece la obra de un rom\u00e1ntico que se ha puesto por montera el orden, la correcci\u00f3n o la pulcritud que exige mostrar tanto objeto a la vista de los dem\u00e1s, para exhibir im\u00e1genes y recuerdos que el paso de los a\u00f1os ha te\u00f1ido de tonos ocres.<\/p>\n<p>Y una vez escudri\u00f1ado cada rinc\u00f3n de la casa, generosamente mostrada por nuestro anfitri\u00f3n, vamos con los preparativos para poner sobre la mesa el men\u00fa de este inesperado y original almuerzo.<\/p>\n<p>En un breve intervalo de tiempo han llegado Angel y Jos\u00e9 A. con los productos comprometidos para la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin desmerecer la modesta contribuci\u00f3n de los chicos que hemos preparado la mesa, dispuesto la vajilla y distribuidas las sillas para acomodo del resto de compa\u00f1eras\/os, (la casa de Vicente cuenta con recursos suficientes para el grupo que nos hemos reunido\u2026y m\u00e1s), no puedo por menos de reconocer la diligencia y disposici\u00f3n de nuestras chicas a la hora de atender las tareas culinarias para que todo estuviera a punto en su lugar y momento.<\/p>\n<p>En un plis-plas nos encontramos todos acomodados para dar cuenta de esta improvisada celebraci\u00f3n, con la indisimulada satisfacci\u00f3n de compartir viandas entre un grupo de amigos a quienes une una misma pasi\u00f3n. Excelentes los huevos fritos que Alicia prepara con esmero en la cocina de butano de nuestro anfitri\u00f3n; refrescante la ensalada que Elisabel ha troceado con innegable esmero; sabrosos y crujientes los torreznos que ha proporcionado Ana Bernal; y qu\u00e9 decir de la habilidad de Ana de la Hoz para descorchar los Riojas dispuestos en la mesa\u2026.Y, por supuesto, la entusiasta aportaci\u00f3n del resto de compa\u00f1eras, completando detalles que facilitan la m\u00e1s exquisita atenci\u00f3n colectiva. En fin, todo un alarde de organizaci\u00f3n y eficacia ante la novedosa situaci\u00f3n, pero, sobre todo, una muestra m\u00e1s de camarader\u00eda y uni\u00f3n, se\u00f1a de identidad del grupo. A ello se a\u00f1ade la labor t\u00e9cnica de nuestro serpa para recoger las mejores im\u00e1genes del momento, que luego veremos en el audiovisual de la jornada, testimonio hist\u00f3rico de cada salida por esos campos de nuestra geograf\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2946\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/DSC00694-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Hemos satisfecho nuestras necesidades gastron\u00f3micas y ha mejorado considerablemente el tiempo. Luce un sol primaveral, con intervalos de nubes, que nos invita a practicar lo que no hemos podido hacer hasta ahora. Ante esta circunstancia, la opci\u00f3n propuesta es hacer un peque\u00f1o recorrido por el sabinar de las inmediaciones de La Cuenca, no sin antes conocer el pueblo de nuestro anfitri\u00f3n, que se muestra encantado de ense\u00f1arnos, empezando por el jard\u00edn pr\u00f3ximo a su casa y almac\u00e9n anexo, que, como no pod\u00eda ser de otra forma, est\u00e1 saturado de trastos de dif\u00edcil uso pr\u00e1ctico. Casas recuperadas y algunas reconstrucciones de antiguas chimeneas c\u00f3nicas no muy afortunadas, se mezclan con otras cuidadas fachadas, que reproducen la esencia de la arquitectura rural y ofrecen la decorosa imagen de una localidad bien conservada.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2947\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/DSC00703-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Abandonamos el pueblo por el sitio donde yacen dos hermosos ejemplares de troncos de sabina, junto a un antiguo herradero de caballer\u00edas y el lavadero colectivo que fue, para adentrarnos, tras un corto recorrido por tierras de labranza, en la extensi\u00f3n del monte enebral que desciende de la sierra de Cabrejas y se integra en el sabinar de Calata\u00f1azor, incluido en la Red de Espacios Naturales de Castilla y Le\u00f3n. Este bosque, acogedor y longevo, contiene una de las escasas masas de sabinas albares (Juniperus Thurifera) de porte arb\u00f3reo y gran altura. Forma parte del gran sabinar de p\u00e1ramo m\u00e1s extenso y mejor conservado de la Pen\u00ednsula e, incluso, a nivel mundial. La sabina albar prolonga su vida hasta los 300 a\u00f1os, aunque puedan vivir hasta los 500. Sus bosques abiertos nos evocan sobriedad y soledad. Sobriedad por la ausencia de otros cultivos en su entorno y soledad a la que nos trasladan estas tierras duras y pedregosas donde crece, sin apenas tierra vegetal y donde el agua desaparece r\u00e1pidamente con los rigores clim\u00e1ticos del sistema mediterr\u00e1neo continental, de inviernos duros y veranos calurosos. Este \u00e1rbol, reliquia del Terciario y habitante de suelos pobres a m\u00e1s de mil metros de altura sobre el nivel del mar, adem\u00e1s del valor ecol\u00f3gico que representa, suma la riqueza de sus frutos, las bayas, que alimentan en los meses de m\u00e1s fr\u00edo a cuervos, urracas, zorzales y otros p\u00e1jaros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2948\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG-20180526-WA0093-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Sorprende la antig\u00fcedad en muchos de los ejemplares que vamos viendo por el camino, pero sobre todo las caprichosas formas que se forman en sus vetustos troncos, algunos de los cuales presentan aberturas desde la misma base, dando origen a im\u00e1genes que evocan un bosque encantado, con personajes fant\u00e1sticos que pululan en la literatura de estos parajes. Y si no, ah\u00ed queda para la retina la imagen de Juli\u00e1n, bajo una de estas oquedades del tronco a ras de tierra, simulando la presencia de un gnomo que se hace visible al visitante. Y alguna tierna escena de quienes buscan la protecci\u00f3n de la encina, junto a su tronco dispensador de vida y garant\u00eda de longevidad\u2026.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2949\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Sin-t\u00edtulo-1-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>Atravesamos majadas en aparente buen estado de conservaci\u00f3n, mientras sentimos el aroma de algunos ejemplares herb\u00e1ceos, como el espliego o lavanda com\u00fan, que se cruzan en nuestro camino. No faltan las discretas paredes rocosas de escasa altura que conforman la morfolog\u00eda pedregosa de estos suelos, y en nuestro caminar percibimos el agradable olor que desprende este arom\u00e1tico \u00e1rbol, due\u00f1o en solitario de estas llanuras.<\/p>\n<p>La ruta transcurre con la animaci\u00f3n habitual de nuestras escapadas por los lugares visitados: comentamos lo que vemos, nos admiramos de lo que nos sorprende, preguntamos lo que desconocemos\u2026.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2950\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/DSC00734-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Y durante algo m\u00e1s de hora y media hemos completado una distancia de 8,5 Km. Todo ha sido un ejercicio de adaptaci\u00f3n a una circunstancia clim\u00e1tica adversa, pero no por ello menos gratificante para la salud social del grupo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2951\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/DSC00748-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/p>\n<p>Hemos llegado al pueblo, dejamos la casa de Vicente con los mismos recuerdos y cacharros que forman su personal querencia y tomamos los coches para dirigirnos a Soria, donde finalizamos la ma\u00f1ana en nuestro habitual punto de concentraci\u00f3n. Una cerveza, un vino, una animada conversaci\u00f3n y el buen recuerdo de haber disfrutado un d\u00eda m\u00e1s de una hermosa jornada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>AGNELO YUBERO<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u201cEl orden invertido\u201d. As\u00ed podr\u00eda ser el t\u00edtulo de esta cr\u00f3nica. Normalmente, la actividad del grupo comienza por colgar en nuestra web, con antelaci\u00f3n suficiente, el itinerario y fecha para realizarlo. 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