{"id":1741,"date":"2017-11-05T13:34:42","date_gmt":"2017-11-05T12:34:42","guid":{"rendered":"http:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=1741"},"modified":"2018-12-26T13:22:33","modified_gmt":"2018-12-26T12:22:33","slug":"cascadas-de-puente-ra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=1741","title":{"rendered":"CASCADAS DE PUENTE RA"},"content":{"rendered":"<p>Hay ocasiones en las que el grupo se viste de gala, y no tanto por el brillante azul identitario que luce la indumentaria del colectivo, cuanto por otros factores que ofrecen algo especial a nuestras rutas, bien sea por el concurrido n\u00famero de participantes en la actividad, el inter\u00e9s que presenta el paraje a recorrer, la acreditada fama que tiene el lugar, o por todos los motivos anteriores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1751\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><br \/>\nNuestra salida a las CASCADAS de PUENTE RA encaja en el \u00faltimo de los supuestos: gran concurrencia de participantes en esta excursi\u00f3n (omito enumerarlos porque ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil nominar a los que faltaron a la cita), innegable inter\u00e9s paisaj\u00edstico, precedido de una sencilla pero eficaz propaganda que del lugar hizo nuestro sol\u00edcito presidente la semana precedente para incentivar la participaci\u00f3n en esta ruta. Y las expectativas no defraudaron. A nuestra hora m\u00e1s habitual de concentraci\u00f3n, las 8,00 de la ma\u00f1ana, y en el emplazamiento de costumbre, las inmediaciones de la cafeter\u00eda \u201cEl Lago\u201d, nos dimos cita hasta 22 entusiastas caminantes para dirigirnos hasta la explanada de la ermita de la Virgen de Lomos de Orio. Nos adentramos en tierras riojanas, pero con innegables reminiscencias sorianas, tanto por la proximidad con nuestros vecinos riojanos, como por la concurrencia de sorianos a la romer\u00eda que anualmente se celebra a este santuario el primer domingo de Julio.<br \/>\nEl plan es iniciar la ruta desde la explanada del aparcamiento al pie de la ermita, para descender hasta el arroyo de Puente Ra y remontar su curso por la margen derecha.<br \/>\nDurante el viaje hacia nuestro punto de partida y una vez que hemos abandonado la N-111, tomando la direcci\u00f3n hacia Villoslada de Cameros, empezamos a admirar la frondosidad y variedad de especies arb\u00f3reas que flanquean la estrecha carretera. Tengo la suerte de viajar con Alberto, quien, por su conocimiento del medio ambiente al que ha dedicado sus a\u00f1os de vida profesional y la pasi\u00f3n con la que habla de lo que \u00e9l tan bien conoce, el trayecto resulta una agradable lecci\u00f3n did\u00e1ctica sobre algo tan natural y frecuente a nuestra vista, como son las distintas clases de \u00e1rboles que vamos admirando y las caracter\u00edsticas diferenciadoras de unos y otros. El viaje, en estas condiciones, se convierte en una amena tertulia enriquecedora para quienes no andamos muy sobrados en conocimientos de bot\u00e1nica.<br \/>\nLlegados a nuestro punto de partida, y tras estacionar los coches en el aparcamiento citado, ojeamos someramente los exteriores de la ermita y construcciones aleda\u00f1as, y aplazamos su visita para el final del recorrido.<br \/>\nEl inicio del camino es un c\u00f3modo y pronunciado descenso hasta alcanzar el cauce del riachuelo, pero a nadie se nos escapa que el regreso ser\u00e1 una empinada subida de finalizaci\u00f3n de ruta, inexcusable para los que han tra\u00eddo el coche, aunque \u00c1ngel, nuestro experimentado sherpa, ha previsto una ruta alternativa m\u00e1s c\u00f3moda para quienes no est\u00e9n obligados de ponerse al volante y de esa manera puedan continuar por la margen izquierda del r\u00edo, hasta un punto de recogida por nuestros\/as abnegados\/as conductores\/as.<br \/>\nY ya puestos en ruta, me gustar\u00eda diferenciar, aunque solo sea a efectos meramente descriptivos, tres planos o aspectos distintivos de la belleza natural que se nos presenta a lo largo del camino. Por una parte, la variedad de \u00e1rboles y arbustos que se ofrecen a nuestra mirada. Por otra, la riqueza crom\u00e1tica que emana de esta diversidad arb\u00f3rea, y en tercer lugar, la siempre refrescante imagen del agua, saltando entre pe\u00f1as, dibujando armoniosas cascadas o formando oquedades naturales, como si quisiera darnos cobijo y acogernos en esas cuevas horadadas a lo largo del tiempo inmemorial que ha cincelado su curso.<br \/>\nEmpezando por el primer plano, la naturaleza no deja de sorprendernos por la abigarrada gama de especies arb\u00f3reas que custodian, vigilan y dan sombra a esta peque\u00f1a, pero a la vez intensa corriente de agua que forma el cauce del arroyo: pinos silvestres, hayas, fresnos, robles, tejos, acebos, abedules\u2026.compiten por hacerse un hueco en el camino que contempla el sereno discurrir de un r\u00edo, mientras le dan color, sombra, vida, armon\u00eda y equilibrio, que solo la naturaleza sabe ofrecer sin intervenci\u00f3n humana. Un sabio dise\u00f1o (o dise\u00f1ador) de espacios naturales ha hecho de este paraje un m\u00e1gico puzle, donde cada pieza natural encaja y se hermana perfectamente con su parte del conjunto m\u00e1s cercano, hasta formar una completa estampa que transmite la belleza singular de este hermoso enclave. Factores como el suelo, la humedad, el clima, el sol\u2026.se unen en extra\u00f1a complicidad para conformar una sinfon\u00eda vegetal, con la sensaci\u00f3n de hallarnos ante un bosque encantado.<br \/>\nEsta armon\u00eda paisaj\u00edstica estar\u00eda incompleta sin la gama crom\u00e1tica que el ropaje de los \u00e1rboles proporciona a la estampa oto\u00f1al que admiramos. Arbustos de hoja perenne, como el acebo, el pino silvestre o el tejo, nos ofrecen el verde dominante, con los matices e intensidades que exhiben estos ejemplares, mientras los tonos ocres, amarillos o anaranjados nos muestran la presencia de hayas, abedules, fresnos y alg\u00fan roble, que van desprendi\u00e9ndose de su ropaje por efecto de su ciclo estacional, a la vez que alfombran el suelo con la hojarasca que cubr\u00eda sus ramas.<br \/>\nY por \u00faltimo, pero no menos espectacular, es la cadencia del agua al saltar entre las rocas que forman este peque\u00f1o, pero espectacular, valle fluvial. Las cascadas de este corriente, encajonadas en los pelda\u00f1os rocosos que va formando el r\u00edo, completan la partitura que pone la m\u00fasica de fondo al susurro del viento que barre las hojas ca\u00eddas o mece delicadamente las ramas del tupido bosque que le vigila desde el otro lado de su territorio. Salta y fluye, en unos tramos, se despe\u00f1a y raudo se remansa sobre el suelo que frena su ca\u00edda, en otros. Caprichoso y coqueto, forma cuevas en las inmediaciones de la masa p\u00e9trea que le escolta en su recorrido, como si quisiera perpetuar su presencia y convertirlas en mirador inmaterial de su brav\u00eda carrera por el bosque encantado, antes de entregar el caudal a su hermano mayor, el Iregua.<br \/>\nHemos completado el recorrido suficiente para admirar el entorno que este valle nos ofrece. Captar la variedad de olores, colores, susurros\u2026 que entran por nuestros sentidos, se antoja un ejercicio que podr\u00eda extenderse sin l\u00edmite en el tiempo, pero no solamente de sensaciones visuales, auditivas, olfativas vive el hombre. Existen otras que reponen el esfuerzo del camino y apaciguan las urgencias de nuestro sistema digestivo. Tras atravesar un rudimentario puente que cruza un humedal del arroyo, descargamos nuestras mochilas para disfrutar de las viandas individuales y compartidas, regadas con el tinto que facilita el tr\u00e1nsito intestinal. Aprovechamos la ocasi\u00f3n tambi\u00e9n para cantarle a Jos\u00e9 Antonio el happy birthday tou you el d\u00eda de su onom\u00e1stica y desearle que cumpla muchos m\u00e1s.<br \/>\nRegresamos por el mismo camino que hemos tra\u00eddo pero, como he apuntado antes, parte del grupo evita la empinada cuesta que conduce de nuevo hasta la explanada de la ermita y se dirige por la margen izquierda del arroyo hasta un merendero con refugio (punto de encuentro de los cazadores de la zona, por lo que pudimos ver), que se encuentra al pie de la carretera en nuestro camino de regreso a Soria. Obviamente, este grupito no tiene ocasi\u00f3n de visitar el santuario (algunos ya lo conoc\u00edan), por lo que la \u00faltima hora de nuestra ruta la dedicamos a conocer la afamada y venerada ermita de la Virgen bajo la advocaci\u00f3n de Lomos de Orio.<br \/>\nEmplazada en un id\u00edlico paisaje en el coraz\u00f3n de la Sierra Cebollera, el templo es un bello ejemplo de la arquitectura del siglo XVIII, a la que se accede por una amplia escalinata formada por filas de piedra de mamposter\u00eda fijadas sobre el suelo, pero sin trabaz\u00f3n entre los distintos pelda\u00f1os que genera la subida, lo que facilita el crecimiento de la hierba entre los planos que conforman la sucesi\u00f3n de dichos pelda\u00f1os. El interior nos presenta una b\u00f3veda de ca\u00f1\u00f3n perfectamente perfilada y c\u00fapula y pilastras con profusa decoraci\u00f3n de yeser\u00edas. Muy vinculada a la trashumancia, el centro del retablo est\u00e1 presidido por una talla de la Virgen de Lomos de Orio del siglo XIII, similar a la Virgen de Valvanera, tambi\u00e9n de ascendencia riojana, con la que comparte el mito de su aparici\u00f3n en el hueco de un roble.<br \/>\nDurante el a\u00f1o se celebran dos romer\u00edas, pero la m\u00e1s concurrida es la que tiene lugar el primer domingo de Julio, (llamada de \u201cCaridad Grande\u201d o las \u201cCorderas\u201d), con nutrida afluencia no solamente de los lugare\u00f1os riojanos, sino tambi\u00e9n con gentes provenientes de Soria y de Burgos. Tiene su origen en una leyenda del siglo XVI, que habla de la protecci\u00f3n de la Virgen a un grupo de pastores que ven\u00eda con su ganado de Extremadura y los libr\u00f3 del robo a que estuvieron expuestos por parte de las tropas comuneras, merced a un voto que hicieron a la Virgen si los libraba del inminente latrocinio. Al final de la misa, se reparte entre los asistentes pan y carne de cordero, como parte del memorial que enraizaba a los pastores con esta tierra. Cerca del lugar del reparto de viandas existe una fuente donada por chilenos, que se conoce por este nombre, y que tambi\u00e9n sirve de abrevadero para los animales. Sobre la fachada de la ermita se puede apreciar una peque\u00f1a escultura con la figura de un lagarto, y a la entrada del templo tenemos un lagarto tallado, partido por la mitad en forma de dos cuernos de vaca. Se remonta a otra leyenda del siglo XIX, que habla de un pastor que cuid\u00f3 de un lagarto siendo una cr\u00eda. Cuando creci\u00f3 y adquiri\u00f3 proporciones desmesuradas intent\u00f3 atacar a su benefactor. Este se refugi\u00f3 en la ermita y cuando el lagarto lo acech\u00f3 hasta la puerta, \u00e9sta, por mediaci\u00f3n de la Virgen, se cerr\u00f3, seccionando al lagarto por la mitad. Otra de las simp\u00e1ticas y amenas leyendas que se han formado en torno a este enclave mariano.<br \/>\nDe regreso a Soria, los comentarios del viaje no pueden ser otros que las impresiones que nos llevamos de este nuevo y atractivo recorrido por dominios riojanos, pero con indudable regusto de ambientes sorianos, por nuestra proximidad, nuestra afinidad y nuestra co-propiedad, si as\u00ed lo podemos llamar, del paisaje, la belleza natural y el encanto de estas tierras a caballo entre La Rioja y Soria.<\/p>\n<p>Soria, 28 octubre 2017<\/p>\n<p>Agnelo Yubero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay ocasiones en las que el grupo se viste de gala, y no tanto por el brillante azul identitario que luce la indumentaria del colectivo, cuanto por otros factores que ofrecen algo especial a nuestras rutas, bien sea por el concurrido n\u00famero de participantes en la actividad, el inter\u00e9s que <\/p>\n<p><a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=1741\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1],"tags":[],"class_list":["post-1741","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rutas","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1741"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1741\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1752,"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1741\/revisions\/1752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}