{"id":15420,"date":"2024-09-25T20:26:15","date_gmt":"2024-09-25T18:26:15","guid":{"rendered":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=15420"},"modified":"2024-09-25T20:26:15","modified_gmt":"2024-09-25T18:26:15","slug":"rabanera-del-campo-retazos-de-la-soria-vaciada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/soriapasoapaso.es\/?p=15420","title":{"rendered":"RABANERA DEL CAMPO: RETAZOS DE LA SORIA VACIADA"},"content":{"rendered":"<p><strong>RABANERA DEL CAMPO: RETAZOS DE LA SORIA VACIADA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Soria, 21 Septiembre 2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos quedamos cerca de casa. Apenas 21 Km. nos separan de la city. Hoy nos acercamos a uno de los muchos rincones de nuestra provincia que reflejan fielmente ese panorama de una tierra austera, t\u00edpicamente agr\u00edcola y despoblada.<\/p>\n<p>A la hora de costumbre ( 8,00 h) nos damos cita poco m\u00e1s de una docena de entusiastas del bast\u00f3n y la mochila. Las predicciones meteorol\u00f3gicas (suponemos) han disuadido a otros de ponerse en marcha para pasar la ma\u00f1ana caminando por las \u00a0llanuras, cerros y quebradas que ondulan el paisaje de los campos sorianos.<\/p>\n<p>Y a los m\u00e1s previsores no les faltaba raz\u00f3n: una hora antes de nuestra salida llov\u00eda copiosamente sobre la ciudad. Sin embargo, cuando nos reunimos a la hora citada para decidir si hac\u00edamos la ruta, la opini\u00f3n fue un\u00e1nime e indubitada: salimos. A esa hora, el\u00a0 copioso chaparr\u00f3n de las 7,15 h. hab\u00eda remitido y apenas unas gotas \u00a0humedec\u00edan el ambiente clim\u00e1tico de este \u00faltimo s\u00e1bado estival. Nos advierte Ricardo, nuestro gu\u00eda de hoy, que no teme tanto a la lluvia que nos pueda incomodar la caminata, como a la acumulaci\u00f3n de barro por los caminos que vamos a recorrer. Al final, sus temores no se hicieron realidad y solo la humedad del suelo que transitamos nos advierten que\u00a0 ha corrido el agua con generosidad por estos pagos..<\/p>\n<p>Nos ponemos en marcha y en poco m\u00e1s de veinte minutos hemos llegado hasta Rabanera del Campo. En un peque\u00f1o raso aleda\u00f1o al pueblo aparcamos los coches e iniciamos el ritual preparatorio de toda ruta: ajuste de mochilas, estiramiento de bastones y, en esta ocasi\u00f3n, asegurarnos que llevamos los pertrechos necesarios para protegernos de la posible lluvia que nos pueda sorprender por el camino. Y a fe que a nadie le pillar\u00e1 desprovisto de la protecci\u00f3n oportuna para hacer frente\u00a0 a esta contingencia clim\u00e1tica.<\/p>\n<p>Como resulta ya habitual cuando llegamos a un peque\u00f1o pueblo de nuestra provincia a primeras horas de la ma\u00f1ana, el municipio respira una paz sepulcral: ni un alma por las\u00a0 calles, ni un madrugador habitante del lugar a quien dar los buenos d\u00edas;\u00a0 ni siquiera vemos alguna chimenea humeante que nos advierta que en ese hogar hay vida humana. Todo es silencio, quietud, ausencia, que se compensa (si es que hay alguna compensaci\u00f3n ante esta situaci\u00f3n) con el ambiente limpio, el aire puro de la sierra\u00a0 y, sobre todo, ese inconfundible olor de hierba h\u00fameda que destila el campo cuando aparecen las primeras lluvias que propician el siempre agradable aroma de la tierra regada e incontaminada.<\/p>\n<p>Una c\u00f3moda pista de uso agropecuario dirige nuestros primeros pasos a la salida del pueblo. Una bomba de extracci\u00f3n de agua nos despide a la salida del silencioso municipio. Me comenta Chema que este tipo de recursos sirven para abastecer los camiones-cisterna que llenar\u00e1n su dep\u00f3sito para mezclar el agua con otros productos que fertilizan o limpian el campo.<\/p>\n<p>Los primeros compases del paseo sab\u00e1tico transcurren en animada conversaci\u00f3n, por caminos amables, exentos del temido barro debido a \u00a0la naturaleza del suelo filtrante del agua y, sobre todo, por la benevolencia del trazado de la ruta, que nos muestra una senda llana, despejada, sin altibajos y con una temperatura acogedora para nuestra pr\u00e1ctica senderista, a pesar del cielo nublado, que no ofrece garant\u00edas de que, m\u00e1s pronto que tarde, tengamos que hacer uso de los paraguas o las capas impermeables.<\/p>\n<p>Por ahora, caminamos sin preocuparnos de la lluvia y contemplando la vegetaci\u00f3n de los campos agr\u00edcolas que se abren a nuestra vista. La senda aparece flanqueada de abundantes especies de arbustos\u00a0 como la jara o estepa. No falta tampoco la presencia del habitual berezo o brezo, que en esta \u00e9poca adorna sus verticales tallos con sus corpusculares flores moradas.<\/p>\n<p>Y mientras la conversaci\u00f3n hace m\u00e1s ameno \u00a0el camino, la lluvia nos respeta y nos permite llegar hasta uno de los puntos se\u00f1alados en la ruta como lagunilla de Valdecilla. Desconozco el origen del nombre de este peque\u00f1o \u00bfacu\u00edfero?, pero no me sorprende el diminutivo de su identidad: lagunilla. Porque apenas llega a eso: y es que, en alg\u00fan momento de su existencia, se ha podido mostrar como una peque\u00f1a laguna, pero, en el momento que la visitamos, lo que observamos es una reducida, pero magn\u00edfica superficie verde alfombrada de exuberantes hierbas, que ocultan el agua de lo que puede ser un embalse cuando su caudal le permite asomar a la superficie. No es la primera vez que nos encontramos con estos fen\u00f3menos, donde la porosidad del terreno absorbe las peque\u00f1as concentraciones de agua que se producen sobre una llanura, mostrando su exterior m\u00e1s superficial como un vergel de verde colorido\u00a0 por efecto del agua que subyace bajo sus ra\u00edces.<\/p>\n<p>Vamos cumpliendo con el rigor senderista que marca el wikilock de Ricardo. La lagunilla\u00a0 era un lugar de tr\u00e1nsito. No ha sido un encuentro fortuito<\/p>\n<p>Seguimos. Y no encontramos ni un \u00e1pice de barro bajo nuestras suelas. El camino \u00a0es francamente c\u00f3modo y nada propenso a \u00a0ensuciar las \u00a0botas.<\/p>\n<p>Y si antes he dicho que la jara \u00a0y el brezo flanqueaban nuestros pasos, ahora nos adentramos por sendas boscosas, con predominio de la encina y algunos ejemplares de pinos silvestres.<\/p>\n<p>Franqueamos la puerta de una extensa zona vallada, para adentrarnos por otro c\u00f3modo sendero que nos llevar\u00e1, ahora s\u00ed, a una laguna de verdad. Se conoce como la laguna grande. Y lo primero que nos sorprende gratamente \u00a0es la presencia de simp\u00e1ticos patos que disfrutan de su h\u00e1bitat natural. Pero aqu\u00ed vivimos otro episodio curioso y ameno para contarlo: cerca de la laguna pastaba tranquilamente un reba\u00f1o de vacas. Cuando sintieron nuestra presencia, nos miran con la cara que mira una vaca a un extra\u00f1o y, frente a frente, nos retan a seguir nuestros pasos por su territorio. Lolo va en cabeza del grupo y a un grito suyo, las vacas emprenden una huida hacia adelante, queriendo evitar nuestra presencia. Eso pensamos. Nos hemos librado de su molesta compa\u00f1\u00eda. \u00bfSeguro?\u00a0 Pues no. Cuando menos lo esperamos, la manada da un giro en direcci\u00f3n contraria y nos encara como advirti\u00e9ndonos que estamos en su territorio y no est\u00e1n dispuestas a que invadamos su espacio. Por un momento, surge la sorpresa y, no vamos a ocultarlo, cierto temor ante el peligro que supone la amenazante mirada de los corn\u00fapetos. De nuevo Lolo ahuyenta con un grito a las \u201dinocentes\u201d vacas y, ahora, toman una direcci\u00f3n contraria la que hab\u00edan seguido en el primer movimiento: huyen a la carrera en direcci\u00f3n lateral a la que nosotros llev\u00e1bamos. Nos sentimos m\u00e1s aliviados y seguimos nuestro camino, un poco m\u00e1s reconfortados de tener a esta manada \u00a0m\u00e1s alejada de nosotros. Es la an\u00e9cdota del d\u00eda que se presta a comentarios distendidos y jocosos. Chema me comenta que es la primera vez que ve una reacci\u00f3n de este tenor en una manada de ganado vacuno. Y en el mismo tono humor\u00edstico le pregunto a Lolo qu\u00e9 es m\u00e1s peligroso: si un incendio (algo que \u00e9l conoce muy bien por su profesi\u00f3n de bombero), o una vaca enfurecida. La respuesta es un\u00a0 acertado compendio de sensatez y sentido com\u00fan: depende c\u00f3mo sea el incendio y c\u00f3mo sea la vaca enfurecida. Y todo en un tono de humor compartido por un encuentro fortuito con quienes no ten\u00edamos previsto \u00a0encontrarnos. No faltan tampoco interpretaciones a este comportamiento animal que omito para no hacer m\u00e1s extenso el curioso incidente.<\/p>\n<p>Dejamos atr\u00e1s la laguna (de las vacas ya ni nos acordamos) y seguimos nuestra ruta\u00a0 hacia un camino m\u00e1s boscoso de robles, pinos y encinas. La lluvia ha hecho acto de presencia en cantidades moderadas. Afloran los paraguas y nos enfundamos (quienes no la ten\u00edan puesta) las capas protectoras del agua. Y como es la \u00e9poca propicia, vamos encontrando no pocos ejemplares de productos micol\u00f3gicos, la mayor parte no aptos para el consumo; pero s\u00ed hemos recogido algunos boletus edulis, que Jos\u00e9 se encarga primorosamente de guardarlos en una bolsa y alg\u00fan aislado n\u00edscalo que ha avistado Paula. Estamos al principio de la temporada micol\u00f3gica y, por las lluvias ca\u00eddas los \u00faltimos d\u00edas, la campa\u00f1a se presenta prometedora.<\/p>\n<p>Toda vez que hemos atravesado la masa boscosa, nos adentramos ahora en las llanuras cerealistas que, en este caso, son tierras que no se han cultivado en la \u00faltima campa\u00f1a y permiten un paso a trav\u00e9s de las mismas con no poca fortuna para evitar el barro que, en otras circunstancias, se nos pegar\u00eda a las botas.<\/p>\n<p>Llevamos m\u00e1s de dos horas caminando y preguntamos a nuestro gu\u00eda cu\u00e1ndo es el momento propicio para hacer el consabido descanso reparador que permita desenfundar el bocata. Desde una de estas tierras que cruzamos, nos se\u00f1ala un cerro pr\u00f3ximo, a menos de veinte minutos de camino, donde repondremos fuerzas, como lugar id\u00f3neo para satisfacer nuestras necesidades gastron\u00f3micas. Y all\u00ed nos encaminamos, despu\u00e9s de atravesar la carretera de asfalto que comunica estas localidades del sur de la provincia con la zona de Almaz\u00e1n.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o mont\u00edculo presenta una aspecto similar a un sombrero sobre un cuerpo sin cabeza, rematado en su parte superior por una superficie p\u00e9trea que da consistencia\u00a0 esta altitud, y un poco m\u00e1s en direcci\u00f3n este encontramos el t\u00edpico punto geod\u00e9sico (basamento y peque\u00f1a columna cil\u00edndrica hormigonados),\u00a0 que marca la m\u00e1xima altura de esta elevaci\u00f3n.\u00a0 El ascenso hasta aqu\u00ed ha sido c\u00f3modo, por su escasa longitud y moderada pendiente. As\u00ed que, una vez tomada la foto de familia con\u00a0 la inefable c\u00e1mara y el no menos sufrido tr\u00edpode de nuestro gu\u00eda, nos encaminamos al lugar fijado\u00a0 para hacer el descanso esperado en toda ruta.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed nos encontramos con otra sorpresa. A unos veinte metros del visitado v\u00e9rtice geod\u00e9sico, en direcci\u00f3n suroeste, Ricardo nos hab\u00eda hablado de una cueva. Todos d\u00e1bamos por hecho que ser\u00eda el lugar ideal para disfrutar pausadamente del bocadillo y la bota, sin temor a la lluvia en constante amenaza toda la ma\u00f1ana. Pero la cueva ocultaba un secreto: bajo la tierra nos encontramos las ruinas de lo que anta\u00f1o fue una ermita dedicada a San Blas, propiedad del pueblo de Rabanera y que todav\u00eda conserva los frescos de las pinturas bajo los escasos arcos que serv\u00edan de armaz\u00f3n protector de este lugar y alguna pintura aleg\u00f3rica a la tiara episcopal sobre la b\u00f3veda de este entramado cripto-religioso.\u00a0 \u00a0Curioso y sorprendente este refugio\u00a0 de culto, que, lamentablemente, presenta un aspecto poco prometedor de una reparaci\u00f3n urgente y necesaria para que devuelva a sus leg\u00edtimos usuarios, los vecinos de Rabanera, el fervor por algo tan propio de\u00a0 nuestro medio rural, como ha sido la advocaci\u00f3n a santos y v\u00edrgenes, mediante la construcci\u00f3n de peque\u00f1as ermitas o santuarios en cualquier parte de los caminos, campos o \u00a0altitudes de nuestra tierra, testimonios fidedignos de \u00a0las creencias de un pueblo. En esta cueva, San Blas encontr\u00f3 un reconocimiento a sus virtudes curativas de la garganta, pero hoy d\u00eda, el\u00a0 pobre santo se\u00a0 encuentra desvalido\u00a0 y olvidado,\u00a0 sin mucha\u00a0 presencia de quienes otrora pudieron ser sus fieles admiradores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-15422\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_0e23428e-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_0e23428e-768x1024.jpg 768w, https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_0e23428e-225x300.jpg 225w, https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_0e23428e-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_0e23428e.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p>Y\u00a0 aqu\u00ed, en las proximidades a la entrada de este peque\u00f1o mont\u00edculo-santuario, acomodados sobre los restos de peque\u00f1os muros de piedra que sirvieron para despejar la entrada a la gruta, abrimos las\u00a0 mochilas para dar satisfacci\u00f3n a nuestro m\u00e1s que merecido apetito matutino. Corre la bota entre los devotos de Baco, mientras Asun reparte deliciosas pastillas de chocolate para dulcificar el bocadillo y Bel\u00e9n se construye su particular vivac utilizando su capa\u00a0 impermeable que le protege de las escasas gotas de lluvia que han vuelto a aparecer.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-15423\" src=\"http:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_76eb79df-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_76eb79df-768x1024.jpg 768w, https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_76eb79df-225x300.jpg 225w, https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_76eb79df-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/soriapasoapaso.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-21-a-las-11.52.02_76eb79df.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p>Dejamos la ruinosa ermita una vez hemos dado cuenta de nuestros recursos gastron\u00f3micos y enfilamos la \u00faltima parte del recorrido de hoy. De\u00a0 nuevo cruzamos por parcelas no cultivadas, pero en esta ocasi\u00f3n pisamos arena que ha arrastrado el agua hacia estas superficies, lo que resulta m\u00e1s c\u00f3modo para evitar el pegajoso barro que se forma sobre la tierra arcillosa de estos espacios cerealistas. Y enseguida tocamos terreno firme cuando accedemos a la carretera asfaltada que comunica estas localidades. Ya divisamos Rabanera y el camino se nos hace m\u00e1s amable hasta la entrada al pueblo. Y dentro del mismo podemos contemplar, con indisimulada sana envidia, dos hermosas nogales que presentan sus ramas a reventar de este preciado fruto, todav\u00eda sin madurar. Por si fuera poco, alg\u00fan manzano muestra signos de haber sido infrautilizado, al observar no pocas manzanas por el suelo\u00a0 sin recoger. Una se\u00f1ora del lugar, la \u00fanica persona que hemos visto en el pueblo, nos informa, despu\u00e9s de preguntarnos qui\u00e9nes \u00e9ramos , de d\u00f3nde ven\u00edamos y\u00a0 que recorrido hab\u00edamos hecho por esta tierra, de los propietarios, ausentes hoy, presentes ocasionalmente, de algunas viviendas reci\u00e9n restauradas, as\u00ed como de la moradores fijos con los que cuenta Rabanera. \u201cSe pueden contar con los dedos de una mano \u2013nos dice- y no llegas al final de los dedos de la mano\u201d. Vale. No se puede ser m\u00e1s explicito.<\/p>\n<p>Dejamos Rabanera y acordamos tomar la primera cerveza del d\u00eda en nuestro lugar habitual de culto tras las caminatas: la cafeter\u00eda del Gaya Nu\u00f1o. Y all\u00ed nos dirigimos para acabar una m\u00e1s de nuestras\u00a0 disfrutadas escapadas grupales. Y en el horizonte pr\u00f3ximo\u00a0 las salidas a tierras pirenaicas: primero Panticosa y despu\u00e9s, seg\u00fan nos enteramos esta semana, Benasque.\u00a0 \u00bfHay quien d\u00e9 m\u00e1s?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Agnelo Yubero<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RABANERA DEL CAMPO: RETAZOS DE LA SORIA VACIADA &nbsp; Soria, 21 Septiembre 2024 &nbsp; Nos quedamos cerca de casa. Apenas 21 Km. nos separan de la city. 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